Mirador

Armando Fuentes Aguirre

El italiano Fulcanelli escribió un libro que se llama “El misterio de las catedrales”.

El título es sugestivo y acertado. En efecto, cada catedral tiene un misterio. Lo tienen las antiguas catedrales europeas: Notre Dame de Victor Hugo; Compostela de los peregrinos; Laón, en cuyas torres están figurados los milagrosos bueyes que volando subieron a lo alto las pesadas piedras.

Y tienen también su misterio las catedrales mexicanas: la de Puebla fue construida por los ángeles; en la Metropolitana de la ciudad de México hay una campana prisionera, cargada de cadenas por haber dado muerte a un hombre; a la luz de la luna la catedral de Durango muestra la sombra de una monja.

En la catedral de Tampico vi alguna vez otro misterio, el de su piso decorado con esvásticas. La cruz gamada, emblema del nazismo, dibujada en el granito.

¿Por qué el odioso símbolo de Hitler en una catedral? Pude preguntar, pero no lo hice. Preferí traer conmigo uno más de los muchos misterios de las catedrales.

¡Hasta mañana!…



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