Los comisionados del SNTE
Marcelo Pérez Rodríguez (*)
Quien los detiene
Durante años están en las nóminas de la Secretaría de Educación del Estado (SEE) de Yucatán; no asisten a laborar a las escuelas pues están comisionados en las Secciones 33 y 57 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), tienen jugosos salarios con una o más plazas y, además, incrementan horas y suben peldaños en carrera magisterial sin estar en activos como docentes.
Hay un número considerable y exagerado de comisionados que lesionan el presupuesto del sector educativo, pues con la mitad de ellos se puede hacer un mejor trabajo sindical. Además, ostentar varias plazas impide que otros mentores cubran las vacantes, debido a que las autoridades educativas no siempre envían a otros profesores a cubrir las ausencias en las escuelas. Así, al final son los alumnos quienes se quedan sin maestros.
Los comisionados son negociaciones que la otrora poderosa lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales, realizó en las entidades para colocar a sus amigos e incondicionales. Después, éstos aprendían las mañas de la maestra y buscaban el control de las diferentes secciones para imponer sus criterios, caprichos y dirigentes. Y el poder se heredaba.
En los diferentes reportajes publicados en el Diario, resultado de las investigaciones de Grupo Megamedia, se puede constatar el número de comisionados y dirigentes que durante años han estado anquilosados en las dirigencias sindicales del magisterio yucateco. Hay quienes después de 20 ó 25 años de estar como representantes seccionales, de una cartera a otra en el comité ejecutivo, esperan pacientemente la jubilación.
Estos añejos dirigentes no sólo incrementaron horas y salarios, lograron cambios de adscripción y ascensos, mejoraron en el escalafón de carrera magisterial -todo sin estar activos en las escuelas-, sino que beneficiaron a hijos, cónyuges, amigos y compadres en el otorgamiento de plazas y ascensos.
Sin embargo, son las autoridades educativas quienes avalan a los comisionados y se hacen de la vista gorda ante la duplicidad de funciones o irregularidades que cometen. Hay quienes están comisionados en la sección, pero hacen proselitismo político-partidista; otros, sin estar comisionados, faltan mucho a las escuelas por cuestiones sindicales o partidistas, y todo justificado por las autoridades de la SEP local.
Es paradójico que los docentes que asisten a sus centros de trabajo y realizan un trabajo de entrega en el aula, amén de estar actualizándose, tengan problemas al solicitar cambios de adscripción, ascensos o incremento de horas, mientras los comisionados con todo el tiempo para gestionar sus ascensos y cambios lo logran sin tantos contratiempos.
Ahora es buen momento para que las autoridades educativas pongan orden y un alto a tantos comisionados en las Secciones 33 y 57 del SNTE y en las otras secciones que dependen del gobierno del Estado. Mientras aquí se gasta mucho presupuesto, las escuelas y los profesores sufren la austeridad. ¿Quién le pondrá el cascabel al tigre, un tigre que ahora, por el golpe contundente que recibió su ama y lideresa, se convirtió en un manso gatito?- Mérida, Yucatán.
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*) Profesor de la Universidad Pedagógica Nacional