La polémica caída del Z-40

José Santiago Healy (*)

Actitudes

La captura de Miguel Ángel Treviño Morales, alias el Z-40, levantó en pocas horas un mar de polémicas y cuestionamientos. La primera se refiere al vídeo en donde el líder de Los Zetas camina en el interior de la Procuraduría General de la República sin esposas metálicas y con una escolta reducida. En las redes sociales se criticó fuerte este hecho que aparentemente evidencia descuido y ligereza de las autoridades.

Sin embargo, el procurador Jesús Murillo Karam explicó que se tomó tal medida por respeto a sus derechos y porque el presunto sádico asesino se encontraba “perfectamente vigilado”.

La segunda polémica surgió en torno a la versión, publicada por el diario “The New York Times”, de que Estados Unidos contribuyó a la captura del capo al informar a la autoridad mexicana sobre el nacimiento de un hijo del Z-40 en un poblado cercano a Nuevo Laredo.

Ambos gobiernos compartieron información desde meses atrás y según “The New York Times” fue la autoridad estadounidense la que alertó sobre la visita que Treviño Morales realizaría a su vástago el pasado fin de semana.

De ahí se organizó la operación de la Marina de México, que interceptó con un helicóptero la camioneta pick-up último modelo de Treviño, en donde viajaba con dos acompañantes luego de haber estado con su bebé en un lugar cercano a la frontera con Texas.

En el vehículo fueron encontrados ocho rifles de alto poder y dos millones de dólares en efectivo que supuestamente llevaba para intentar sobornar a quien se le atravesara en el camino, por eso su captura se concretó sin un solo disparo, según el rotativo estadounidense.

El gobierno mexicano negó la versión anterior y fue el propio presidente Enrique Peña Nieto quien felicitó a la Marina y a todas las instituciones a cargo de la seguridad de México por su efectiva acción lograda gracias a una efectiva coordinación.

Trascendió además que Estados Unidos participó en la identificación del temerario delincuente a través de una prueba de DNA realizada el día de su captura. Eso explicaría el largo tiempo transcurrido desde que el Z-40 fue detenido hasta que se dio el anuncio a los medios.

La autoridad mexicana optó por confirmar cabalmente la identidad del sujeto para evitar un oso de los acostumbrados en el sexenio pasado cuando se daban datos falsos de detenidos, o peor todavía, en casos como la muerte del líder de Los Zetas, Heriberto Lazcano, cuyo cadáver fue detectado hasta después de ser robado de una funeraria en Coahuila.

Por último, la discusión se ha centrado en las diferencias de estilo de los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón con el actual priista de Enrique Peña Nieto.

En los dos sexenios anteriores las capturas de los jefes del crimen organizado se difundían a los cuatro vientos durante días y semanas en un intento por convencer a la población mexicana de que la guerra contra la delincuencia la llevaba ganada el gobierno en turno.

Los capos eran entrevistados en red nacional y en ocasiones se dramatizaban las operaciones de sus capturas, como ocurrió con el célebre caso de Florence Cassez.

En la captura del pasado lunes no se exhibió en vivo al capo ni fue entrevistado por televisión. En cambio, funcionarios del gabinete de seguridad dieron a conocer desde la Secretaría de Gobernación, y de manera escueta, los pormenores de la captura de Miguel Ángel Treviño.

Muy pronto sabremos cuál de los dos métodos es el más efectivo. Por ahora tenemos tras las rejas al primer pez gordo del narco mexicano en este sexenio, pero faltan muchos por caer, entre ellos Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada, por citar a los más poderosos.

Un mapa de México, publicado por el periódico “The Wall Street Journal”, da cuenta de las áreas donde operan los siete cárteles más importantes de México, es decir Los Zetas, Sinaloa, Golfo, Tijuana, Beltrán Leyva, la Familia y los Caballeros Templarios.

Sorprendentemente en dicho mapa no existe estado o región que no sea ocupada por al menos una de estas organizaciones. La caída de un capo como el Z-40 significa, pues, muy poco si no se combaten con efectividad al resto de los cárteles mexicanos.- Chulavista, California.

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*) Periodista




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