La participación ciudadana

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Difícil se vislumbra 2014

Cuando se acerca el final de un año surge la nostalgia en los corazones. Sin embargo, se reconfortan y emerge la esperanza al pensar que se avecina un nuevo año. Son las emociones encontradas en las últimas horas de los 365 días, al mirar en retrospectiva.

Es natural que recordemos los logros, las metas y los sueños cristalizados, son los acicates para iniciar con optimismo y seguridad el nuevo año, pero también en la mente se proyectan lo que no pudimos lograr, los momentos tristes, las penas, los sinsabores, lo pendiente para agregar en la lista nueva.

Como ciudadanos, el año que fenece nos trajo sorpresas y golpes a la economía. Las reformas fiscal, educativa y energética nos sacuden a todos y esperamos ya los impactos para estos días nuevos. Las alzas se dejarán sentir y esto repercutirá sobremanera los bolsillos de muchas familias y erosionará como un torbellino en mullidas arenas el raquítico incremento del salario mínimo. Habrá inquietudes en los hogares y la mesa se verá racionada con los alimentos básicos.

Analistas, expertos en economía y voces diversas señalan que el nuevo año será difícil para todos en el aspecto económico. Habrá, sin lugar a dudas, muchas sorpresas que rasgarán el presupuesto familiar. De aquí la importancia de prepararse y no derrochar lo poco que queda, si es que algo queda de salarios y estímulos decembrinos.

Ante tantas sorpresas por las reformas presidenciales en el año viejo, nos quedamos pasmados por la participación ciudadana. Pocas voces se escucharon a lo largo y ancho del país ante los golpes reformistas.

Ya con la euforia decembrina y los aguinaldos en las manos se dio el golpe de la reforma energética.

Quizá a esto se debió el silencio de protesta. Algunas voces y uno que otro organismo cívico alzaron la voz para señalar el retroceso histórico ante esta reforma, pero no hubo eco y los ciudadanos -al parecer- hemos aceptado estoicamente este acto reformista.

Sin embargo, en este año nuevo, 2014, es importante inyectar en los corazones y mentes la conciencia cívica. No podemos dejar pasivamente que los legisladores no se analicen concienzudamente las reformas, pero sobre todo no hay que permitir que se ignore a la voz popular.

Los plebiscitos son necesarios e importantes para conocer la opinión del pueblo. No se pueden dar golpes a diestra y siniestra, y luego tratar de curar las heridas con remedios sencillos. Muchas familias viven en la pobreza y marginadas de la educación, de los servicios de salud, agua potable y electricidad, y con estos cambios reformadores las alzas se dejarán venir y muchas familias no podrán salir de las necesidades y enfermedades cotidianas.

No se debe seguir dándole más golpes al herido. Es importante sanar heridas, apoyar a las comunidades, a las escuelas, al campo, a los campesinos y luego escuchar al pueblo para las reformas pertinentes.

Tenemos familias con presupuestos endebles y muchas necesidades, y queremos darles reformas que no los ayudarán a seguir adelante, sino los detendrán y además sufrirán los embates del alza de precios y de los servicios.

Ojalá que en la lista que hagamos de propósitos para el Año Nuevo pongamos la participación cívica como una conquista prioritaria. Hay que sacudirnos lo viejo y los vicios de la apatía, la conveniencia personal y lo acomodaticio, para mirar a nuestra comunidad, a los demás y las necesidades que tienen.

Hay que llenarnos de civismo el corazón para el año venidero y ser un vigilante de las autoridades, funcionarios y políticos. Que 2014 sea un año de participación ciudadana. Feliz Año Nuevo, caro lector.- Mérida, Yucatán.

[email protected]

—–

*) Profesor de la Universidad Pedagógica Nacional




Volver arriba