La impunidad que nos agobia

Mario A. Romero Bolio (*)

México lindo y querido

La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes -Charles Bukowski, escritor estadounidense (1920-1994)

México es un país de leyes, ¿cuántas veces hemos oído esta expresión? Sí, es cierto, pero lo que no se dice (o se murmura sotto voce) es que no se cumplen o sólo se aplican a los pobres y/o desamparados. La OCDE publicó en su último informe lo que ya sabíamos: nuestro país, reprobado en Educación y en Seguridad (hay demasiada impunidad).

En cierta ocasión, en el local que ocupa el IFE Local (colonia México) un sujeto, enviado por la instancia correspondiente, nos impuso extensa charla en que se ufanó de que las nuevas credenciales para votar tenían ya ¡16 “candados”!, para evitar su falsificación. Al solicitar nuestra opinión al respecto, dijimos: “¡Me avergüenzo de ser mexicano!, pues lo que usted acaba de exponer nos ratifica que somos un país de rateros. Además, los listos genios de la mapachería mexicana saben que la compra, la coacción y demás ‘lindezas’ hacen inútiles cualquier ‘candado’”.

El IFE nació el 11 de octubre de 1990 viciado de origen, ya que fue respuesta a la famosa “caída del sistema” ocurrida para ocultar el fraude de la “victoria” de Carlos Salinas. Aunque sus estatutos lo definen como un organismo autónomo, imparcial y transparente, no lo son totalmente ya que sus principales vocales fueron directamente nombrados por la Secretaría de Gobernación de esta manera:

Antes de que el IFE fuera creado, el organismo que tenía esa tarea era la Comisión Federal Electoral, conformada por el secretario de Gobernación, un representante de cada una de las cámaras legislativas, un representante de cada partido político y un notario público.

A pesar de que tras la cuestionada elección de 1988 se decidió crear un organismo con personalidad jurídica y patrimonio propios, éste siguió sujeta a los poderes Ejecutivo y Legislativo, dado que la Constitución establecía que la organización de elecciones era una función estatal a cargo de dichos poderes.

Fue hasta 1996 que, gracias a una reforma, que el IFE consiguió su autonomía e independencia, al desligarse por completo del Poder Ejecutivo en cuanto a la integración, además de que se reservó el voto dentro de los órganos de dirección exclusivamente a los consejeros.

Asimismo, la reforma redujo a nueve el número de integrantes del Consejo General con derecho a voto, bajo la figura de consejeros electorales. Sin embargo, éstos seguían siendo nombrados por la Cámara de Diputados y los partidos conservaron su derecho a tener cada uno un representante ante el IFE.

La reforma de 1996 es considerada la más importante de las cuatro que ha tenido el Instituto, pues es la que le confirió la autonomía del Ejecutivo con que cuenta hoy día. No obstante, para cuando ésta se dio, el IFE ya había organizado su primera elección presidencial en 1994.

La Comisión Federal Electoral, hasta ese entonces, era la que se constituía en tiempos electorales como el organismo organizador de las elecciones (o sea por Bartlett, en ese tiempo secretario de Gobernación) y, por supuesto, era juez y parte activa. Parte muy deshonesta en favor del partido septuagenario del que era miembro distinguido.

Hoy los consejeros generales del IFE están conformados por tres simpatizantes de cada uno de los tres partidos mayoritarios de México y el Consejo General se constituye por las nueve personas, más el consejero presidente (de la línea del partido que fundó el IFE) -quien tiene el voto de calidad en caso de empate- y un representante por cada partido político registrado.

Caen en cascada, en la misma proporción, los Consejos Locales (estatales) y los Distritales (uno por distrito electoral).

Además, cada entidad federativa tiene sus propios órganos electorales, por supuesto manejados por el gobernador del Estado o del “siempre invencible”.

Ahora que la ciudadanía no cree en los órganos electorales de cualquier nivel, pretenden seguir engañando al mundo de que México es una democracia floreciente (a los mexicanos ya no nos engañan).

Sí, crearán el Instituto Nacional Electoral (INE) que, si lo hacen de la misma manera en que fue creado el IFE, estará también viciado de origen. Pero además…

En las elecciones federales de 2012 cada partido registrado recibió $144.048,036.07 por concepto de Financiamiento. $1.680,560.78 por gastos de campaña, y $100.833,625.25 por gastos específicos (?) (datos del propio IFE). Multiplique usted por siete partidos registrados en 2012 (PRI, PAN, PRD, PT, Movimiento Ciudadano, Panal y PVEM) y grite, como yo hago.

Continuaré informando sobre el costo del INE y la impunidad que nos agobia…- Mérida, Yucatán.

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*) Maestro jubilado. Ex consejero electoral

»Ahora que la ciudadanía no cree en los órganos electorales de cualquier nivel, pretenden seguir engañando al mundo de que México es una democracia floreciente. Sí, crearán el Instituto Nacional Electoral (INE)




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