“La esperanza de la sociedad”

María de los Ángeles Matos González (*)

La Sagrada Familia

En esta época de fiestas donde celebramos el nacimiento de Jesús tenemos la oportunidad de estar más tiempo con la familia y amigos. Es gratificante ver en las redes sociales fotos de familias y amigos celebrando la Navidad; es hermoso ver rostros sonrientes y con mensajes como “nada como la familia”, “todos juntos”, “gracias a Dios por su bendición de conservar lo mejor de la vida: la familia”, y como éstos muchos más.

Varios peligros acechan su estabilidad: problemas de convivencia, abandono, hábitos de trabajo, situaciones de riesgo para los hijos, mala educación, malos tratos, crisis de compromiso y crisis económica. Monseñor Ramón Castro dice que el consumismo, el individualismo, la incomunicación, la falta de madurez y de autoentrega son los auténticos enemigos de la familia, ya que traen como consecuencia el exagerado egoísmo, haciendo a un lado lo que estorba para los fines personales.

La familia satisface las necesidades básicas de todo ser humano, necesidad de amar y ser amado, de ser valorado, de ser autónomo, de seguridad y de vivir en pertenencia, necesitamos sentirnos incluidos y que nos lo recuerden.

La educación de los hijos nunca ha sido fácil, pero hoy parece una tarea más difícil ante el creciente consumismo, la indiferencia y el relativismo.

Para educar necesitamos estar atentos a las necesidades de los hijos, cada uno es diferente y, de acuerdo con esto, para acompañar en el proceso de madurez es necesario reforzar y alentar lo positivo, evitar decir frases destructivas, ya que juicios negativos dañan la autoestima, bloquean la seguridad y aumentan la culpabilidad. Educar es asumir valores y poner amor, dedicación y entrega.

La familia es “la esperanza de la sociedad” y todos hemos de trabajar a favor de ella promoviendo mejores condiciones de vida, facilitando la convivencia y la educación de los hijos, ayudando a familias en crisis, transmitiendo a todos con nuestro ejemplo valores auténticos frente a la superficialidad e indiferencia, y protegiendo a los ancianos del abandono y la soledad, ya que son parte importante de la familia.

El amor es la base de la familia; del amor nacen la solidaridad, la bondad, la humildad, la ternura, la comprensión, la responsabilidad, virtudes que sostienen la vida del matrimonio, la familia y la sociedad. Amar es dedicación y entrega e invita a la acción; si la familia se viene abajo, se derrumba también la sociedad.

La familia sigue siendo la primera escuela donde las personas se impregnan de los auténticos valores, donde se asume la actitud solidaria ante la sociedad. Los hijos aprenden a amar en cuanto son amados gratuitamente, aprenden a respetar a otras personas en cuanto son respetados, aprenden a conocer el rostro de Dios en cuanto reciben su primera revelación de un padre y una madre llenos de amor. Cuando faltan estas experiencias fundamentales y se sufren la violencia y el abandono, se vuelve a su vez generador de violencia.

Pero el amor siempre seguirá triunfando y nadie podrá detener el calor y la energía que irradia un hogar donde se vive la verdadera donación.

La familia de Nazaret pasó por muchas dificultades, pero todo lo superó porque estaba cimentada en el amor y la confianza en Dios. Definitivamente, la familia sigue siendo el mejor lugar donde nos podemos hacer mejor personas.- Mérida, Yucatán.

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*) Infolaicos Mérida

El amor es la base de la familia; de él nacen la solidaridad, la bondad, la humildad, la ternura, la comprensión.., virtudes que sostienen el matrimonio




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