Funcionarios millonarios

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Corrupción

Sorprende sobremanera que ninguna autoridad investigue y sancione, si hay desvíos o enriquecimiento ilícito, a funcionarios municipales y estatales. Todo se queda en la denuncia, en lo que miran los ciudadanos; ni los diputados, representantes del pueblo, ni la Contraloría se deciden a investigar a fondo y castigar estos atropellos al erario y a la sociedad.

Cada trienio, quinquenio, como este caso, interinato o sexenio se suman a las filas de los millonarios: presidentes municipales, funcionarios estatales y gobernantes. Con descaro muestran el lujo de sus propiedades, ranchos, terrenos y vehículos.

De modestos empleados, carteros o conserjes, hay quienes después de estar en un puesto de gobierno se erigen en millonarios con propiedades en su lugar natal, Mérida o algún puerto cercano. A pesar de la ostentación y el claro derroche, estos funcionarios niegan que sean suyas las propiedades e incluso, para evitar problemas, las ponen a nombre de la esposa, hijos, hermanos, cuñados o suegros.

En este gobierno que pronto llegará a su fin hay varios casos de funcionarios y familiares de la gobernadora que han adquirido mansiones y cambiado sus modestos automóviles con camionetas de lujo. No olvidemos que doña Ivonne también dio el ejemplo al adquirir cientos de hectáreas en su querida Dzemul.

El caso más representativo es el del secretario de Fomento Agropecuario y Pesquero, Alejandro Menéndez Bojórquez, quien tienen mansiones en Hunucmá, Sisal y Mérida, y no son modestas casas que con sacrificio, al paso de los años, haya adquirido, sino mansiones en donde el lujo es lo importante.

La casa de Sisal de este funcionario fue remozada recientemente con ostentación de lujos, a tal grado que bautizó a la casa con una placa que dice “El Partenón”. A pesar de las investigaciones de Grupo Megamedia el silencio de la gobernadora y de las autoridades correspondientes es un ejemplo de que aquí no pasa nada, el enriquecimiento ilícito tiene cobijo oficial.

¿Cómo es posible que de cartero y conserje, con sueldos modestos, una persona en unos cuantos años, al estar en un puesto de alto nivel, tenga este tipo de propiedades y vehículos de lujo? Ni un profesional puede en 10 años adquirir una mansión de este tipo, con crédito de 20 años; menos un obrero o un empleado estatal o federal. Sólo en sueños muchos profesionales y obreros pensarían en una residencia aquí en la ciudad, una de campo en el interior del estado, otra en la playa y una camioneta de lujo. Esto ni con 20 o 30 años de servicio.

En cambio, estos funcionarios en un quinquenio, trienio o sexenio se adjudicaron mansiones, ranchos y vehículos de lujo. Pero ¿dónde está la vigilancia de las autoridades correspondientes? ¿Por qué la gobernadora no da órdenes para investigar este tipo de acciones que sólo crean desconfianzas y lastiman al erario?

Sería un punto a su favor para la señora Ivonne que antes de dejar el cargo ordene se investigue y sancione a los funcionarios abusivos que se han enriquecido en este periodo gubernamental, y así no se haga cómplice de este abuso y derroche.

La gobernadora tiene una oportunidad para ser reconocida como la que le puso un alto, al final de su gobierno, a la corrupción y a la impunidad, si investiga y castiga severamente a funcionarios millonarios y multimillonarios que se han enriquecido a costa del erario y de la confianza de los ciudadanos. De lo contrario, su complicidad la llevaría a ser la gobernadora que estimuló el abuso, el derroche y el enriquecimiento de sus funcionarios. ¿Cuándo veremos a uno de estos funcionarios tras de las rejas?- Mérida, Yucatán.

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*) Profesor y analista de temas políticos y educativos


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