Familias vistas con amor...

Familias vistas con amor…

Gabriel Paz (*)

Diálogo de la vida

Antonieta estaba feliz. Feliz como nunca. Al día siguiente se casaba con Juan Pérez.

La casa, llena de regalos, que ya no sabía dónde colocar floreros, colchas, figuras, muñecos… un sin fin. Pero lo que más le agradaba a ella era el casamiento. A las muchachas les gusta casarse y más como a Antonieta con fiesta casi grande, porque el dinero no les daba para ir muy lejos.

Y así, con una vida de casados felices fue pasando el tiempo y llegó el primer hijo.

Siempre el primer hijo es la criatura más bella del mundo y, aunque al segundo no le falta gracia y belleza, no resulta tan bello como el primero que era morenito y el otro rubio. Pero eran felices Antonieta y su marido, y cuando los niños empezaron a hacer sus gracias la felicidad aumentó.

Pero cuando llegó el tercero hablaron seriamente marido y mujer: “No nos llenemos de hijos”.

Nuestros amigos saben cómo no tener y son felices, y se administran bien, sus hijos van a clase de paga, casi hablaron a coro.

Cuando se encontraban las dos familias, los chiquillos se ponían a bailar y armaban un verdadero barullo.

El caso terminó con tres niños cada familia y cuando se encontraban unos y otros, el relajo grande.

Antonieta y su esposo se quedaron con tres chamacos y siguieron siendo felices.- Toluca, Estado de México.

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*) Escritora y periodista




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