Elecciones en tiempos de luto
Ernesto Guerrade La Peña (*)
El columnista huésped
La tarde del 5 de marzo Venezuela vivió una de sus más grandes tragedias: el deceso de un comandante que consiguió inmensa trascendencia en el mundo como uno de los principales líderes, el más reconocido y controversial de América Latina, quien alcanzará en su momento uno de los mayores registros de popularidad de la historia política del continente.
El deceso de Chávez pone fin al escepticismo que vivió el pueblo venezolano durante mucho tiempo en torno a la salud del comandante, desde que fue ingresado en un hospital de La Habana para una nueva fase de tratamiento contra el cáncer en diciembre del año pasado. Tiempo en el cual imperó la desinformación del gobierno ante los medios de comunicación, ya que los datos que se dieron a conocer sobre el estado clínico fueron insuficientes.
De esta situación la oposición aprovechó para criticar y desdeñar la actuación del gobierno ante los hechos. Días después del fallecimiento del comandante, Capriles declaró que el jefe de Estado interino, Nicolás Maduro, le mintió al país sobre la resolución de la muerte de Chávez; clara acción especulativa de la oposición ante el tiempo en que se dio a conocer el fallecimiento del comandante.
Las estrategias de campaña de la oposición para la próxima elección que se llevará a cabo el 14 de abril resultan ineficientes, ya que el tiempo es demasiado corto para que la oposición utilice como principal táctica la denuncia del culto que el candidato Nicolás Maduro le tiene a Chávez. Que esta estrategia se refleje en las urnas es casi imposible, principalmente por dos motivos: el reciente fallecimiento de un hombre que estuvo 14 años en el poder con un inmenso número de seguidores, además de haber sido reelecto en la pasada elección, y la posición privilegiada que ocupa Nicolás Maduro como jefe de estado interino, lo cual lo beneficia ampliamente y lo convierte en el favorito.
Chávez deja a un pueblo con una gran crisis económica y social. La democracia no es mejor que la de hace años. Los principales medios de comunicación se encuentran controlados por el estado; la información partidaria es desigual con un claro favoritismo al Partido Socialista Unido de Venezuela, el cual, desde su gestación, fue impulsado y militado por Chávez. Por otro lado, la economía se encuentra debilitada. Venezuela presenta uno de los mayores déficit fiscales a nivel mundial y el incremento de deuda más acelerado; como consecuencia, hoy experimentan una de las importantes caídas en la capacidad productiva del sector petrolero.
Venezuela ha pasado de ser una nación segura a un país de suma violencia. En los últimos años se ha convertido en uno de los países con mayor número de muertes y en la actualidad ocupa el segundo lugar en la tasa de asesinatos en el mundo, 56 por cada 100,000 habitantes, cifra que se alcanzó paulatinamente durante los años de gobierno del comandante Chávez y pudo haber sido prevenida si se hubieran implementado políticas de seguridad que realmente dieran resultados.
Venezuela hoy vive el claroscuro del luto y la esperanza que arde como no lo hacía hace décadas. En cuanto más se acercan las elecciones el llanto de quienes estaban a favor del comandante se ha convertido en desesperanza, ya que no conciben a Venezuela sin Chávez. En las urnas no serán el carisma y el discurso lo que decidirá al candidato triunfador y el futuro de la nación, sino el liderazgo y la lucha de quienes busquen beneficiar al pueblo. Como decía Simón Bolívar: “La libertad del nuevo mundo es la esperanza del universo”. ¿Será el deceso de Chávez la esperanza de Venezuela para que encuentre por fin su libertad? Eso lo sabremos con el tiempo.- Mérida, Yucatán.
@netoguerra480
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*) Estudiante