El secreto de la prosperidad y la abundancia

No necesitas buscar la prosperidad y la abundancia fuera de ti; es el estado natural de tu ser, que sólo puede encontrarse en el interior de tu alma. – Anónimo

No es necesario supeditarnos al inicio de un nuevo año para pensar en los cambios que queremos hacer, en las metas que aspiramos lograr, en los sueños que deseamos alcanzar. Pero sin duda, el término de un año nos da pauta para ver en perspectiva una periodo que ha terminado y vislumbrar lo que el ciclo que está por iniciar nos ofrece. ¿Cómo damos inicio a este 2014? ¿Cómo lo hacemos de una forma que garantice todo lo que queremos obtener?

Si bien no existen fórmulas, un paso fundamental para crear el futuro que deseamos es saber cerrar ciclos. Todos tenemos un solo destino: seguir adelante y hacerlo sin cargas ni deudas. Cuando cerramos un capítulo, nos aseguramos que hemos dejado atrás todo aquello que ya no pertenece al presente. Nos disponemos a abrazar todas y cada una de las oportunidades que el momento presente nos ofrece. Somos capaces de reconocer cuando estamos empleando tiempo y energía en asuntos que corresponden al pasado o al futuro.  Lo hacemos con la convicción de que solo viendo hacia delante podremos continuar en nuestro proceso de evolución.

Para mi, empezar un nuevo año es empezar un nuevo ciclo y un nuevo ciclo es la oportunidad para transformarnos y hacer cosas diferentes. Esta es la única forma en que podemos avanzar a otro nivel y a otro espacio en la vida. Nada es fijo y tan importante es cerrar ciclos, como abrirnos al cambio. Solo fíjate cómo todo evoluciona: los seremos humanos nos renovamos, la tecnología avanza, las tristezas como las alegrías, llegan y se van. El verdadero amor crece y se fortalece; el desamor, muere y desaparece. Sin embargo, los cambios verdaderos solo pueden lograrse si estamos dispuestos a dejar de movernos en automático y a tomar acciones que requieren mayor esfuerzo y una atención consciente de nuestra parte.  Si nos limitamos a accionar desde lo conocido, sin duda no solo nos limitaremos, sino que nos estancaremos. Si decides no hacer nada nuevo con este nuevo día, con este nuevo año, de cualquier forma todo cambiará. Porque todo cambia, todo el tiempo. Pero si decides plantearte metas, soñar en grande y abrazar cada oportunidad con acción, tal vez el mundo no cambie dramáticamente, pero lograrás una transformación significativa en tu vida. Darás lugar a que algo grandioso ocurra para ti.

La gran desventura es que la mayoría de las personas prefieren permanecer dentro de su zona de confort por el miedo al cambio. La experiencia nos muestra que éste lugar nunca es propicio para crecer. Para conquistar todo aquello que deseamos en nuestra vida, para lograr algo extraordinario y de valor tenemos que abrirnos al cambio, hacer a un lado el miedo y atrevernos. Sólo en lo desconocido es donde se encuentran las verdaderas oportunidades de la vida.

La maravilla es que un nuevo año siempre trae consigo una ola de oportunidades que, implícitas, nos ofrecen un sentido de esperanza… la promesa de que cosas buenas pueden ocurrir. Las oportunidades son la forma en que la vida nos hace saber que siempre está de nuestro lado, que nos apoya con infinitas posibilidades y que con ellas podemos acceder a la verdadera naturaleza del universo: la abundancia y la prosperidad.

Si nos abrimos al cambio y nos comprometemos con un trabajo interior, la recompensa será el reconocimiento de esas cosas hermosas que la vida tiene para darnos. Nos daremos cuenta que es mucho más generosa de lo que creíamos. Seremos capaces de apreciar la abundancia que existe fuera de nosotros, dentro de nosotros y alrededor de nosotros. Hay abundancia de todo: de ideas, de dinero, de amor, de amigos, de inteligencia. No siempre podemos apreciarlo, pero la vida es benévola y nos apoya constantemente. No hay nada que temer.

Despertar y abrirnos a esa plenitud ocurre cuando dejamos de buscar afuera lo que ya tenemos en nuestro interior. Se da cuando nos confiamos a esa brevísima dimensión atemporal que casi siempre encontramos inaccesible: el presente. Es en el aquí y en ahora donde todo se convierte en maestro, donde todo es crecimiento, donde todo es enseñanza y aprendizaje, donde todo es prosperidad y para nuestro bien y de quienes nos rodean.

El momento presente no se disfruta añorando el pasado o viviendo en el futuro. Se disfruta cuando estamos conectados con el momento, cuando las tres dimensiones de nuestro ser están alineadas (cuerpo, mente y corazón). Es así como podemos participar completamente en lo que estamos viviendo y reconocer la presencia total y absoluta de todo lo bueno que hay y que, de hecho, ya tenemos.

Nuestro presente hoy es el primer día del 2014. El pasado es todo lo acontecido, todo aquello que ya no podemos cambiar. El futuro es todo lo que tiene el potencial de ocurrir y que, además, podemos modificar.

Hoy es todo lo que tenemos… Recuerda: vivir el presente es clave para cerrar ciclos, para dar paso a lo nuevo, para cambiar y transformarnos, para desechar los miedos, para reconocer las oportunidades que nos llegan y desde luego, para acceder a la abundancia de la vida.

Les deseo abundancia y prosperidad en todas las áreas de su vida. Gracias por leerme.- (Por Gabriela Soberanis Madrid *)

* Dirección General Enfoque Integral
Consultoría, Capacitación y Coaching para el éxito
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