El PRI ganó por varias razones

Y tú, ¿por quién votaste?

Por Linda Pino de Cámara (*)

Después de la votación tiene que venir la reflexión. Quienes de veras salimos a votar libremente, sin ningún tipo de coacción, lo que nos queda pendiente es la meditación. ¿Por qué ganó el PRI? La respuesta a mi ejercicio personal en la reflexión obligada es: ganó por varias razones.

Porque es un partido con inteligencia. Con esto no pretendo decir que sea un partido inteligente, sino que se desenvuelve con acierto para ganar de nuevo y coronarse como el partido hegemónico que fue y dejó de ser desde 2000, cuando el PAN lo sacó de Los Pinos.

Actuó para regresar a la Presidencia de la República desde varios años atrás.

Cuando estuvo tirado en la lona atisbó bien las rendijas que le permitieran ganar terreno y por ellas se fue colando. Me explico: percibió las debilidades y la vulnerabilidad de los órganos electorales, como el IFE y el Ipepac, y de allá se aprovechó para preparar su terreno de retorno al poder político.

Entendió que coludido con los medios televisivos tendría la posibilidad de ventanear a su candidato para que fuera la figura más conocida por todo México y así lo hizo, más aún, con una televisora monopólica que se mueve como un pez en el agua cuando de conservar poderío se trata; y qué mejor que servir a quien después le redituará muchas ganancias y concesiones.

Y dígame si no, estimado lector, desde hace más de un año estamos viendo continuamente la cara bonita adornada de un copete engomado del señor Peña Nieto, nuestro virtual presidente. Y si a esa persona le acompaña otra cara bonita de una artista como “La Gaviota”, pues mucho mejor, ¿no es así?

Si a todo lo mencionado le añadimos todos los demás “plus” que cada quien en sus meditaciones quisiera adherir, es fácil predecir el fin de la telenovela, como cuando decimos. “y vivieron felices eternamente”. A todo México le encanta imaginar la eterna luna de miel que se nos proporciona como entretenimiento novelero por los canales de T.V. La carne puede faltar en la mesa de millones de mexicanos, los frijoles y las tortillas la sustituyen; ésta tal vez sea sólo para los domingos, pero una telenovela pasa todos los días de la semana, como el “pan nuestro de cada día”. Así estuvo ante los ojos de los millones de televidentes Enrique acompañado de su “Gaviota, tan romántico y tan guapo” que hasta hace suspirar.

¿La copiosa votación? Pues sí, hay que salir a votar; y si además del ambiente romántico hay sus “ayuditas” -despensas, dinero en efectivo, camiones para acarreados y tantas otras cosas-, pues así quién no, ¿verdad?

En mis locas elucubraciones vienen a mi mente también los millones que generosamente aportaron los gobernadores del partido inteligente del que hablamos. Algunos estados quedamos tan endeudados que hasta nuestros nietos tendrán que pagar porque Peña Nieto llegue a Los Pinos. Mientras dejemos rendijas antidemocráticas, será la partidocracia la que siga desgobernando a México. Hay que reflexionar más y ver menos telenovelas; nuestro país necesita de cambios reales que sólo vendrán con las reformas pendientes. Mi cuestionamiento final es: ¿Será que nuestro próximo presidente electo realmente cumpla sus ofrecimientos sobre ese tema? ¿Seré tan mal pensada al imaginar que hay varios poderes detrás de él que se lo van a impedir, si nos dejamos? Al tiempo.- Mérida, Yucatán.

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*) Escritora

Desde hace más de un año estamos viendo la cara bonita adornada de un copete engomado de Peña Nieto, nuestro virtual presidente


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