El país depende de nosotros

Mario A. Romero Bolio (*)

Puntos de vista

Si quieres saber cómo es alguien, mira de qué manera trata a sus inferiores, no a sus iguales -Sirius Black

Muchas veces nos preguntamos si nuestro país está conformado mayormente por gente indolente o apática. Nos cuestionamos sobre si lo que padecemos es ignorancia, conveniencia o miedo.

Si es este último sentimiento el que nos domina, entonces no vivimos en una verdadera democracia. Solamente se le teme al dictador represivo.

Estamos ya jubilados, ¿por qué razón no sentimos júbilo? Veamos:

Aspecto ciudadano

Vivimos endeudados, fingiendo tener un nivel económico que no poseemos. Insolventes y morosos con bancos a través de tarjetas de crédito, de préstamos fáciles de adquirir, pero casi imposibles de pagar. Han proliferado las casas de empeño por doquier. Somos víctimas del agio.

Las reformas recién aprobadas no nos interesan, aunque impactan a todos principalmente y mucho más a la población económicamente débil.

Nos interesa mucho cómo le va al TRI (Selección Mexicana de Fútbol) y no cómo le va a nuestro país en economía, educación, poder adquisitivo real, manejo de nuestras reservas energéticas y toda esta temática que es inherente al crecimiento económico de México. Ya sabemos que el peculado y la impunidad campean por todo el territorio nacional.

Buscamos con ahínco la información de la actuación de “Chicharito” Hernández o Carlos Vela, y no la de Peña Nieto o de Zapata Bello.

El maestro José Vasconcelos nos enseña en su libro “Breve Historia de México” que no tenemos verdaderos héroes nacionales, sino que todos han sido creados a manera de mitos para que tengamos a quienes “honrar” y “venerar”.

Aspecto religioso

El 80% de nuestra población declara que profesa alguna religión, siendo la Católica la que integra la gran mayoría, como es nuestro caso; pero nuestro comportamiento es, como mencionamos al inicio de este escrito, indolente, convenenciero, etcétera.

En materia religiosa vamos al templo, comulgamos, celebramos las festividades religiosas, pero…

Permitimos (peor aún, solapamos) injusticias, nos convertimos en cómplices de fraudes electorales, permitimos el abuso de autoridades y comerciantes usureros, y muchas más barbaridades.

Nos han preguntado en diversas ocasiones que si no sentimos miedo al denunciar públicamente lo que consideramos injusto. Tenemos parientes que tienen miedo de que nos relacionen (ya saben: por sus compañeros de trabajo, su círculo de amistades, etcétera).

Somos cristianos y como bautizados debemos ser congruentes y actuar en consecuencia. Cuando en la misa el sacerdote dice: “Dichosos los invitados a la cena del Señor”, nos sentimos incómodos si hemos permitido alguna injusticia, haciéndonos de la “vista gorda” (pecado de omisión y complicidad sin adjetivos).

Sabemos que al ser bautizados compartimos de la triple misión de Jesús: ser Reyes, Sacerdotes (reales, no ministeriales) y Profetas. De las dos primeras partes de la misión hablaremos en otra oportunidad.

Los profetas anunciaban los acontecimientos revelados a ellos por Dios y denunciaban las injusticias de sus gobernantes o de sus sacerdotes hipócritas.

Como creyentes, tenemos la misión profética de difundir el Evangelio, al menos con nuestro ejemplo y conducta, y denunciar las injusticias cometidas por diversas autoridades, conocidos, vecinos, no importando su grupo político, su ideología o su partido político. No solapar a los que cometen peculado, roban, violan, son corruptos, adúlteros o son padres abusadores.

Jesús, durante su vida terrena, anunció el Evangelio por las regiones accesibles en su época y denunció con duras palabras a los fariseos, a los levitas, a los doctores de la ley mosaica (todos recitaban de memoria los preceptos de esta ley, pero ellos no los cumplían). Y sobre todo, no temió a Herodes:

Herodes no tuvo miedo de matar a Juan Bautista. No lo tendría tampoco a la hora de matar a Jesús. Cuando le dijeron a Jesús que Herodes trataba de apresarlo mandó a decirle: “Id a decir a ese zorro: Yo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy consumado” (Lc 13, 32). Herodes no tiene poder sobre Jesús. Cuando en la hora de la pasión Pilatos manda a Jesús donde Herodes para que investigue sobre él, Jesús no le da ninguna respuesta (Lc 23, 9). Herodes no merecía respuesta. Así como los actuales tiranos tampoco la merecen.

Nadie está obligado a pagar tributos injustos o a acatar decisiones cupulares impuestas y nunca consultadas al pueblo. Por lo tanto:

Debemos ya interesarnos por la política nacional, por exigir cuentas a todas las instancias de gobierno, porque el fútbol sea sólo uno más de los medios de entretenimiento y olvidarnos de la “futbolfilia” que nos enajena de la gran problemática nacional.

Podemos, de manera pacífica, formar agrupaciones legales que dialoguen con los representantes camerales y con las instancias ejecutivas. Nosotros somos los mandantes (quienes mandamos) y las autoridades los mandatarios (los que ejecutan lo que acordemos civilizadamente).

De nosotros depende, conciudadanos.- Mérida, Yucatán.

[email protected]

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*) Profesor y licenciado en Matemáticas

»Debemos ya interesarnos por la política nacional, por exigir cuentas a todas las instancias de gobierno.., por olvidarnos de la “futbolfilia” que nos enajena de la gran problemática nacional




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