El dinero del pueblo
¿Diferencias irreconciliables?
Manuel Antonio Alcocer Hernández (*)
El Diario publicó ayer la queja del señor Manuel Jesús Ramos González, quien denunció ante el gobernador, durante la inauguración de la Expoferia Tizimín, haber sido utilizado por el ganadero Juan Macari Casares para quedarse con dinero de un apoyo oficial.
Decenas de veces hemos leído en el Diario situaciones similares con nombres y detalles de “apoyos” otorgados por la anterior Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesquero, cuyo titular fue Alejandro Menéndez Bojórquez. Nunca se ha aclarado nada ni las autoridades correspondientes han actuado en consecuencia. Es la misma obra en diferentes escenarios y con distintos personajes.
Las quejas abundan y no se sabe si son ciertas o falsas, porque nadie agarra al toro por los cuernos y deja en claro las situaciones. Se sabe de funcionarios de aquella dependencia que fueron acusados de enormes desvíos de dinero público, que tranquilamente se separaron de sus encomiendas y que ahora están a las órdenes de otros políticos sin que nadie los moleste.
Puede ser que el señor Ramos González tenga razón, al igual que decenas de campesinos y pequeños empresarios pecuarios y pesqueros, pero la verdad sólo se sabrá si se abre una investigación y se da a conocer al dueño de ese dinero, que fue el pueblo, qué es lo que sucedió y por qué se dejó pasar tanto tiempo sin hacer nada.
Durante la visita del gobernador al evento ganadero, un grupo de empresarios pecuarios de la Asociación de Razas Puras le pidió a Rolando Zapata Bello visitar el área en que exponen sus animales porque, adujeron, Juan Macari -que es presidente de la Asociación de Criadores de Ganado de Registro y quien dirigía la comitiva de los funcionarios- los excluyó del derrotero.
Muchas veces hemos escuchado quejas de algunos ganaderos en cuanto a la no rentabilidad de la actividad. Dicen que el precio en pie está por los suelos, que los insumos son demasiado caros, que el rastro TIF tiene a sus preferidos, etcétera, etcétera. No son pocos quienes han vendido sus propiedades rurales porque de plano dicen que “la ganadería ya no es negocio”.
Puede ser que si las Asociaciones especializadas, la de Criadores de Ganado de Registro y la de Razas Puras, se pusieran de acuerdo sin pelear la hegemonía de la industria pecuaria, las cosas podrían ser diferentes para ganaderos que solo son espectadores de las desavenencias de los colosos de la ganadería yucateca. Da la impresión de que son más asuntos personales y políticos-ganaderos los que separan a esos dirigentes, que el interés de ayudar a los que nada tienen que ver en el asunto. ¿Será que la Confederación Nacional Ganadera no pueda o no quiera intervenir?
Aquí el punto es: ¿No será que las autoridades correspondientes no quieren intervenir en la aclaración del dinero que fue del pueblo y que se otorgó a unos en nombre de otros para no destapar una gigantesca cloaca que involucraría a importantes personajes de la vida política y económica de Yucatán? ¿Por qué la presunta negativa a investigar y poner a cada quien en el lugar que le corresponda?
Aparentemente los intereses son demasiado importantes en lo económico y en lo político como para meterse en una senda prohibida y en un berenjenal sin pies ni cabeza..para quienes no lo conocemos. La verdad, es muy grande la rueda como para tragársela creyendo que los responsables de la averiguación no han encontrado el hilo de la madeja. En estas cosas no se puede tapara el sol con un dedo.
Sería bueno para la ganadería que se reconcilien los intereses que la perjudican para tratar de conseguir mejores condiciones económicas para sus agremiados, entre los que se cuentan muchos del sector social, aunque todos sabemos que eso es casi imposible. O quítele el casi. Total.Tizimín, Yucatán.
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*) Ex alcalde de Tizimín