De trenes y extravíos

Antonio Salgado Borge (*)

La pregunta de los 20 mil millones

Vela que va adelante alumbra por dos -José Saramago, escritor portugués y premio Nobel de Literatura

Uno de los momentos más representativos de la película “Viaje a Darjeeling” (“Fox”, 2007) es cuando el tren en el que viajan sus tres protagonistas a través de la India se detiene en un punto aleatorio de su trayectoria. Desconcertados, éstos demandan conocer, con justificada extrañeza, a qué se debe la escala no planeada que les tiene varados en medio de la nada; pero la respuesta que obtienen les deja perplejos: su medio de transporte se ha extraviado.

Si bien la escena anterior posee un especial significado dentro del sentido de la película, la circunstancia es -intencionalmente- tan ridícula, que rompe con la tensión del momento y llama a la risa: ¿Cómo podría perderse un tren cuando éste viaja sobre una vía? Sin embargo, por inverosímil que resulte, los trenes sí pueden, al menos momentáneamente, extraviarse; pero esto ocurre de forma eventual y siempre debido a circunstancias anómalas. El año pasado, por citar tan sólo un ejemplo, un tren llegó a una estación equivocada en Filadelfia debido a un supuesto desperfecto que obligó al maquinista a conducir en reversa y tomar una salida que no correspondía a su ruta (“Huffington Post”, 20/11/2013).

Éste es el caso del Tren Rápido Transpenisular (TRT), proyecto que supuestamente unirá a Yucatán con Quintana Roo cuya lógica, desde su anuncio como promesa de campaña en 2007 hasta su relanzamiento, también como promesa de campaña en 2012, no ha sido explicitada satisfactoriamente por nuestras autoridades de alguno de los niveles implicados. El proyecto del TRT tampoco ha sido sometido al rigor de la deliberación pública que las consecuencias de una inversión inicial de $20,000 millones y sus posibles afectaciones humanas y ecológicas demandan.

Con el afán de entender la naturaleza y los alcances -el ser y el deber ser- de un proyecto de esta magnitud, el pasado lunes se llevó a cabo un foro en la Universidad Marista de Mérida que tuvo como invitados a los ex gobernadores de Yucatán Dulce María Sauri Riancho (PRI) y Patricio Patrón Laviada (PAN), así como al importante empresario hotelero, yucateco también, José Chapur Zahoul, propietario de más de 4,000 cuartos de hotel y, de acuerdo con la revista Forbes (12/06/2013), uno de los 12 empresarios más importantes en turismo. Se invitó insistentemente a diversos funcionarios de la SCT, pero ninguno aceptó participar en el evento.

Durante las dos horas que duró el foro, en el cual tuve la oportunidad de fungir como moderador, los tres invitados fueron sumamente generosos con los estudiantes asistentes, planteando y contrastando con claridad y sin rodeos argumentos, alternativas y hasta acusaciones que, debido a que han sido dados a conocer en diversas notas publicadas en el transcurso de la semana en el Diario, no tiene sentido desglosar en este espacio.

A pesar de que las divergencias fueron más numerosas que las coincidencias, me parece que, en términos cualitativos, las segundas se impusieron sobre las primeras. Así, la acusación de “intereses ocultos” que, de acuerdo con el ingeniero Chapur, pretenden que la ruta del tren una a Mérida con Punta Venado y no con Cancún fueron explicados con detalle por la maestra Sauri. Patricio Patrón contribuyó a dar forma a la narrativa con revelaciones que, según este ex gobernador, prueban que el proyecto de TRT fue producto de la ocurrencia de un empresario. Consecuentemente, los tres foristas lamentaron la falta de estudios que justifiquen la necesidad y la ruta proyectada para el TRT, dejando así una doble hélice -intereses y falta de estudios previos- que se engargola sobre un eje que bien podría ser llamado “voluntariedad”.

Sin embargo, si le despojamos de su doble hélice, lo que nos queda es una voluntariedad encapsulada que incluye la disposición a gastar dinero; inversión que, como bien señaló en una de sus intervenciones el ingeniero Chapur, haríamos muy mal en despreciar. Desde cualquier óptica el desarrollo económico es una verdadera urgencia para Yucatán; estado cuyo gobierno permanece en términos económicos inerte y observa desde la retaguardia las tendencias mundiales en este ámbito mientras atestigua las manifestaciones -pandillas, mendicidad, delitos.- de la falta de oportunidades de desarrollo humano.

Los grandes proyectos pueden ser detonadores que contribuyan a romper con esta inercia, por lo que éstos deben ser tan ambiciosos y futuristas como fundamentados y realistas. Tren o no tren, Cancún o Punta Venado, transporte de turistas o de mercancías son dudas elementales que deben ser discutidas públicamente con la participación de diversos sectores de la sociedad yucateca y quintanaroense.

En la ruta que ha seguido el proyecto del TRT los puntos de partida y de llegada parecen haber sido delimitados en respuestas dadas de antemano que actúan como suposiciones controladoras, hipótesis que son aceptadas a priori para luego interpretar todo en aras de su justificación. Contradiciendo el sentido del aliento que ha impulsado al progreso humano a lo largo de su historia, las preguntas fundamentales han sido ignoradas, por lo que éstas permanecen, hasta el día de hoy, abiertas.

La imposición de un proyecto sin estudios de viabilidad previos, y sin una evaluación de las verdaderas necesidades de los yucatecos, representará siempre un riesgo enorme para nuestro estado. No poder justificar este tipo de obras con argumentos sólidos y recurrir a dogmas como punto de partida equivale a poner la respuesta por delante de la pregunta, generando las condiciones propicias para que nuestro tren deambule extraviado o se vea forzado a marchar en reversa. Que nadie se extrañe entonces cuando hagamos escalas no planeadas o cuando lleguemos a la estación equivocada.- Mérida, Yucatán.

E-mail: [email protected]

Twitter: @asalgadoborge

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*) Maestro en Estudios Humanísticos (ITESM). Profesor y director de la Universidad Marista de Mérida

»Desde cualquier óptica, el desarrollo económico es una verdadera urgencia para Yucatán, estado cuyo gobierno permanece en términos económicos inerte y observa…




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