¿De qué lado está la Fiscalía?

Álvaro Aragón Luna (*)

La esperanza de la impunidad es para muchos hombres una invitación al delito -Pierre Villaume, filósofo alemán

Con la promesa de humanizar la procuración de justicia y velar el cumplimiento del Estado de Derecho, Celia Rivas Rodríguez es desde octubre de 2012 titular de la Fiscalía General del Estado de Yucatán, cargo al que llegó con el respaldo de asociaciones civiles dedicadas a la protección y defensa de los derechos de grupos vulnerables.

A la luz de los recientes acontecimientos ocurridos en nuestra entidad, sobra decir que la promesa de una actuación de la Fiscalía diferente a la que tuvo en la administración anterior, más apegada a la justicia y la verdad y más distante de la corrupción o la complicidad, se quedó sólo en buenas intenciones.

Los autores materiales e intelectuales de la golpiza a ciudadanos el 4 de julio de 2011 en el Circuito Colonias y Prolongación Montejo, plenamente identificados por las fotografías y vídeos ampliamente difundidos en medios de comunicación, aún gozan de la más absoluta libertad que les prodiga la Fiscalía, que con pruebas en la mano sigue sin procurar justicia a las víctimas de aquel día.

El enriquecimiento inexplicable de funcionarios del gobierno del Estado de la administración anterior, del que dan cuenta inclusive el Registro Público de la Propiedad y el padrón vehicular de la Secretaría de Seguridad Pública, sigue sin ser investigado, pese a estar documentado y ser también del dominio público.

Los desvíos de recursos en los gobiernos de Ivonne Ortega y Angélica Araujo, detectados por la Auditoría Superior de la Federación y denunciados algunos de ellos por el actual Ayuntamiento de Mérida, corrieron la misma suerte que los hechos antes descritos. Las pruebas están a los ojos de todos, excepto del gobernador Rolando Zapata Bello y su fiscal.

Y a la lista podemos agregar la desaparición del Dr. Delio Arturo Peniche Manzano, el extraño suicidio del joven Felipe Castillo Tzec, las muertes en circunstancias poco claras de civiles detenidos por la SSP, entre otros sucesos que exhiben de cuerpo entero la deplorable actuación de la instancia que por ley debe investigar las conductas que pudiesen considerarse delitos.El reciente arresto de un presunto violador serial, que habría atacado a por lo menos tres mujeres en distintos puntos de la ciudad, a plena luz del día inclusive, exhibe también a una Secretaría de Seguridad Pública que parece más ocupada en sancionar conductores que rebasan el límite de velocidad en el Anillo Periférico de Mérida que en instruir a sus agentes a recorrer la ciudad a bordo de los vehículos cuya compra tanto se presumió en el reciente informe.

Es grave que con sus acciones u omisiones la FGE deje impunes a presuntos delincuentes, en detrimento de los ciudadanos y su confianza en las instituciones. Pero más grave es, como dijera Pierre Villaume, que su actuación sea una tácita invitación a delinquir.- Mérida, Yucatán.

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@AlvaroAragonL

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*) Abogado por la Uady




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