De política y otras cosas

Por CATÓN

Niéguelo quien lo niegue, en México tenemos ya sufragio efectivo. Por eso ahora podemos tener también reelección, incluso -con el tiempo- presidencial.

La reelección equivale a someter a quienes nos representan o gobiernan a una especie de consulta popular para confirmarlos en el cargo o separarlos de él. Permite al mismo tiempo aprovechar la experiencia que han adquirido en sus cargos los funcionarios o representantes, de manera de que no se pierdan los conocimientos que se han allegado en ellos.

Vemos ahora cómo algunos que han sido diputados pasan a formar parte del Senado, y viceversa. Eso de ninguna manera se debe criticar; antes bien es aconsejable. En el pasado, durante la prolongada dominación priista, no podía haber reelección por un motivo elemental: no había elección. Ahora en cambio, las elecciones son confiables -otra vez niéguenlo quien lo niegue-, pues ya no están a cargo del gobierno: las organizan y llevan al cabo los ciudadanos. Puede entonces haber reelección. La reforma política deberá incluirla como importante tema.

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