De política y otras cosas
Catón
Por estos días todas las encuestas dan el primer lugar a Peña Nieto, con ventaja que va de 7 a 20 puntos sobre Andrés Manuel López Obrador, el candidato que le sigue. Lejos de mí la temeraria idea de poner en duda los resultados obtenidos por las casas encuestadoras, así sean esos resultados tan diversos entre sí. Pienso, sin embargo, que por una razón u otra las encuestas no están reflejando cabalmente lo que sucede.
Viajo por el extenso territorio de la Patria, y percibo en todas partes una intensa corriente de opinión favorable a López Obrador. “Lo nuestro está muy macizo”, dice él. (Albureros, absténganse). Y no le falta razón. Si yo fuera priista desconfiaría de lo que dicen las encuestas.
Aunque todas dan por seguro el triunfo de Peña Nieto yo sigo pensando que nada está decidido todavía, y que al final puede alterarse la aparente lógica de los acontecimientos.Se me dice que la victoria del mexiquense está ya firme porque lo apoyan fuerzas económicas muy poderosas. Más poderosas aún son las fuerzas económicas que están apoyando a López Obrador, aunque él se ostente como el candidato de los pobres. Me gustaría, sí, que cualquiera de los candidatos ganara por un amplio margen.
Eso, a más de evitar posibilidades de conflicto, legitimaría plenamente al vencedor y le aseguraría apoyos de consideración.
Por desgracia temo que no será así. La elección será muy cerrada, considero, y su resultado mostrará que las encuestas no son pronósticos o profecías, sino retratos de un momento, y que lejos de ser fotografías de estudio son meras instantáneas que no alcanzan a reflejar cabalmente la complejidad de ese ente tan difícil de captar: la realidad.