De política y cosas peores

Catón

El respeto a la legalidad no forma parte de nuestros usos y costumbres, y lo mismo ignoramos las señales de tránsito que las disposiciones constitucionales.

Quien detenta autoridad, ya sea un simple gendarme o un funcionario poderoso, se siente absoluto, es decir, absuelto de cumplir la ley, y los ordenamientos que lo obligan se los pasa por abajo de no voy a decir dónde.

Se instaura así un ámbito de inseguridad, pues nadie está seguro si las leyes no se cumplen. Donde hay derecho hay sociedad, decían los romanos, esos grandes creadores de sistemas normativos.

Yo, modestamente, completo su aseveración y digo que ahí donde el derecho no se cumple cabalmente la sociedad vacila y se tambalea. Sobre todo se tambalea.

México no será un estado derecho mientras no sea plenamente un estado de derecho. Lamentable juego de palabras, columnista.

¿Con esas inanes logomaquias cumples acaso tu deber de orientar a la república…?

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México no será un estado derecho mientras no sea plenamente un estado de derecho. Lamentable juego de palabras




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