Cosa de buenas y malas noticias

José Antonio Ceballos Rivas (*)

Montesol (y 2)

-”Las palabras apenas sí logran convertir en una apariencia los pensamientos, los sentimientos o los recuerdos, pero son insuficientes para transmitir la realidad. Hay, pues, un déficit de realidad en todos los intentos de periodistas y escritores para transmitir lo que sucede”.

-”Ese ‘déficit de realidad’ es muy fácil de comprobar pues, como señala Miguel Angel Bastenier, “Cualquiera que presencie un suceso o conozca a fondo un hecho que le concierne -creo que a muchos nos ha sucedido así-, al leerlo en el periódico, encontrará siempre no menos de cinco errores”.

-Por esta razón “Las verdades del periodismo se caracterizan por ser humildes y provisionales”. “Humildes”, porque no se ocupan de las grandes o discutidas verdades de la filosofía, de la ciencia o de la religión, sino de los hechos de cada dia, casi siempre de alcance modesto, que deben presentarse sin falsedades ni tergiversaciones. Y “Provisionales”, porque los periodistas no deben pretender decir la última palabra sobre nada, pero sí la primera sobre un hecho relevante.

-Lo que se plantea como verdad hoy, muy probablemente dejará de serlo mañana, porque la realidad que el periodista vierte en sus relatos es dinámica y cambiante, nunca es inmóvil ni congelada.

-Nadie puede ser “objetivo” porque todos vemos, únicamente, una parte de la realidad. Y esa parte que vemos, la interpretamos cada quien de diferente manera. Y si nadie puede ser objetivo, obviamente, tampoco los periodistas que son seres humanos subjetivos como somos todos.

-Si bien la objetividad en las noticias -y en la vida- no es posible, sí lo es “la imparcialidad”. Y esta obedece a reglas sencillas: La imparcialidad incluye la información completa, la imparcialidad incluye la relevancia y la imparcialidad incluye la honradez para con el lector”.

-”No existe un periodismo neutral y otro de toma de posición. Existe un periodismo profesional que, partiendo de una posición de neutralidad, toma posiciones con el respaldo de la información de que dispone”.

-Las noticias vertidas por los periodistas deben de “ser útiles para el lector. Y es útil la verdad que responde a los intereses de las personas y de la sociedad y no solo a su curiosidad”.

-”Aunque las verdades periodísticas son humildes y provisionales, esto no equivale a que sean pobres o intrascendentes. Por el contrario, estas pequeñas verdades suelen tener, para bien y para mal, importantes repercusiones directas en la vida de las personas”.

-Por eso mismo “los errores periodísticos, tienen graves consecuencias, porque se convierten en mentiras”.

-”El periodista tiene el deber de decir la verdad, pero tiene también el deber de decirla con responsabilidad. Debe considerar las repercusiones de la información”.

-Por eso la técnica y la ética son inseparables para un periodista ya que, como dice Ryszard Kapuscinski, “Trabajamos con la materia más delicada de este mundo: la gente. Con nuestras palabras, con lo que escribimos sobre ellos, podemos destruirles la vida. Nosotros nos vamos y nunca más regresamos, pero lo que escribimos sobre las personas se queda con ellas por el resto de su vida”.

-En un alarde optimista de su profesión, Juan Carlos Nuñez declara con orgullo: “Periodista es ese tipo que escribe a toda velocidad de cosas que generalmente ignora, pero que pronto conocerá suficientemente, y lo hace de noche y la mayoría de las veces cansado y que tiene el talento para encontrar, entender, procesar y comunicar con profesionalismo y ética las verdades humildes que ayudan a la sociedad a conocerse a sí misma y al lector a entender su entorno y a tomar decisiones”.

Hasta aquí mi lista. Asi que con las noticias, no hay que asustarse, sino enterarse. No hay que deprimirse, sino precaverse. No hay que decepcionarse, sino participar y redoblar la fe y los esfuerzos. Nos ayudan a poder hacerlo así, los periódicos y los periodistas que cumplen honestamente con esta profesión, casi sagrada, de transmitirnos lo que ocurre. Yo conozco a algunos así y, desde aquí con gratitud y admiración, les mando un abrazo.

Es así que de esta manera he vuelto al olor mañanero a tinta y papel del Diario. En santa paz. Y así, ya pueden venir las noticias que sean, porque ya se, que casi siempre son y seguirán siendo de las que pueden ser consideradas como “malas”. Mi hígado -creo- ya está a salvo. Me informo, temporalmente le creo lo que le tengo qué creer y, sin que nadie se ofenda por ello, una parte “a la jaula de los periquitos” y, frecuentemente otra, al cajón de los recortes. A ese cajón donde algunas noticias o escritos del Diario se atesoran, como las fotos queridas, para algún día más adelante…- Mérida, Yucatán.

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*) Escritor




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