Como algo antes vivido
Carlos Luis Escoffié Duarte
Hojas en el cenicero
El proceso electoral en Nicaragua del año pasado coincidió con mi pasantía en el Center for Justice and International Law (Cejil).
Tuve la triste oportunidad de presenciar el ambiente generado por la maquinaria del FSLN para lograr la segunda reelección de Daniel Ortega.
La compra de votos, el lucro con la pobreza, la coacción de funcionarios públicos en los tres poderes, sindicatos comprometidos, la compra de medios de comunicación y el uso del capital gubernamental para proselitismo fueron algunas de las estrategias con las que Ortega logró la omnipresencia de su partido y su permanencia.
Todo ello a pesar que entre la población no era ningún secreto que el FSLN estaba garantizando su triunfo mediante ilícitos cometidos antes del día de sufragio.Hace dos años veía la victoria de Peña Nieto como un lamentable, pero muy probable futuro. Sin embargo, nunca pensé ver en mi propio país la reproducción exacta del ambiente de indignación e impunidad de las elecciones nicaragüenses.
No dudo que Peña Nieto fue el candidato con ventaja, pero tampoco dudo que ésta fue garantizada por un aparato que -es triste, pero necesario aceptarlo- poco dista del utilizado por regímenes como el de Ortega.
Incluso cuando la mayoría de los votos hayan sido efectivamente a favor de Peña Nieto no pueden quedar impunes los innumerables ilícitos que se cometieron: compra de votos, “pases de lista”, manejo sospechoso de boletas, robo de urnas, secuestros y amenazas, entre tantos otros etcéteras que confirman el poco respeto por la democracia que la maquinaria priista ha aprendido durante el paréntesis que vivió como oposición.
No descarto que otros partidos hayan hecho lo mismo, pero definitivamente no en la misma escala. Quien minimice uno de estos incidentes está consintiendo la fragmentación de nuestra incipiente democracia y abriendo la puerta a que estas prácticas sean repetidas por cualquier partido en 2018.Respecto a qué esperar de él como Presidente, bastará recalcar que los resultados del Prep le dan una mayoría relativa menor al 40% de las votaciones. La mayoría absoluta del electorado no depositó su confianza en él. Creo que es un claro ejemplo del por qué debemos considerar la opción de tener segundas vueltas electorales en México, como la tienen prácticamente todos los demás países del continente y la mayoría de las democracias del mundo. En cuanto al regreso del PRI a Los Pinos, bastará decir que la única forma en que podrá deslindarse de su pasado será en la medida en que ser oposición durante el próximo sexenio no implique tener al Estado como enemigo.- Mérida, Yucatán
@hojasencenicero
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*) Estudiante de Derecho de la Uady