Argumentos para decidir
Patricia Fortuny Loret de Mola (*)
El voto yucateco
Hoy vivimos un México pleno de incertidumbre, injusticia y desigualdad social, económica y política. Es el momento preciso para ejercer el derecho cívico que nos permitirá incidir en el futuro que deseamos.
Con una sociedad civil tan débil, la elección del 1 de julio representa la única oportunidad en la que el ciudadano puede y tiene el derecho y la libertad de cambiar las cosas para mejorar. Pero no sólo eso, también tenemos la posibilidad de recuperar parte del poder arrebatado por políticos y funcionarios que no sólo definen sin preguntarnos sus elevadísimos salarios y su prohibitivo estilo de vida, sino que además ni trabajan como debían ni sirven al electorado como prometieron a ese mismo pueblo que los eligió, que les da de comer y que ha consentido que edifiquen fortunas a costa de nuestros impuestos, sacrificios y trabajo cotidiano.
Mientras la mayoría de mexicanos y mexicanas necesita tener varios empleos para que sus hijos estudien y tengan una vida mejor que la de ellos, para muchos otros ciudadanos, si acaso reciben ingresos, les alcanzan para sobrevivir y no tienen siquiera la esperanza de que sus hijos mejoren. En el otro extremo, en cambio, vemos con impotencia a una minoría política y burocrática que goza de excelsos privilegios inmerecidos, de las prebendas emanadas de las ubres del Estado y/o de empresarios sin escrúpulos. En la comodidad de sus palacios de cristal son incapaces de avistar el desamparo de los pobres y los desempleados que los rodean o de comprender las ínfimas condiciones de vida de los trabajadores del campo y la ciudad.
En Yucatán, las condiciones no pueden ser más transparentes de lo que ya son. Para aquellos que se encuentran al margen del tricolor, porque no son invitados, porque los consideran indeseables, inservibles o de plano, enemigos del régimen, no es necesario añadir más argumentos sobre la cuestión. Sabemos con certeza a quién no elegiremos. Aun cuando no estemos del todo convencidos del blanquiazul, usaremos el voto útil y lo haremos por muchísimas razones. Para no repetir este discurso multicitado mencionaré lo mínimo posible: falta de transparencia, de rendición de cuentas, gastos pantagruélicos en el despacho del Ejecutivo, irracionales egresos en “comunicación social”; excesos de la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, “malos pasos” de la ex alcaldesa Angélica Araujo Lara, etcétera, etcétera.
Los reinventados e improvisados candidatos del PRI, de cualquier nivel, carecen de ética y moral. Desconfiamos de sus huecas proclamas cuando escuchamos en los medios los hipócritas anuncios sobre su “impecable” biografía o sus fervientes deseos de “servir al pueblo”.
Nadie puede tragarse esos falsos mensajes. ¿Dónde está su honestidad y decencia, dónde quedó su amor al pueblo, si alguna vez lo tuvieron, cuando son incapaces de reconocer públicamente las infamias cometidas por sus partidarios que están a punto de dejar sus puestos, el tesoro público en bancarrota, cientos de proyectos multimillonarios inconclusos y el más alto índice de dengue en el país. Pero eso sí, ellos, sus correligionarios, parientes y amigos, hoy son dueños de ostentosas residencias, extensos terrenos y exitosas empresas.
Antes de votar este 1 de julio, yucateco, piensa en todo esto.- Mérida, Yucatán.
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*) Investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas) Peninsular
Con una sociedad civil tan débil, la elección del 1 de julio es la oportunidad en la que el ciudadano tiene el derecho y la libertad de cambiar las cosas