Algo pasa con la sociedad mexicana

Jesús Cantú (*)

La pérdida de conciencia de los problemas ancestrales

Marta Lagos, directora de Latinobarómetro, declaró el pasado jueves (según difunde el diario regiomontano “El Norte”, en su edición del viernes 31 de enero) en Washington, D.C., que los fenómenos muy arraigados en una sociedad se vuelven cotidianos y los ciudadanos dejan de identificarlos como problemas y puso como ejemplo que únicamente el 6% de la población mexicana consideraba a la corrupción como un problema de gran magnitud.

La directora agregó que “pasa algo parecido con la violencia en Honduras o El Salvador. Los niveles de homicidios son alarmantes, pero las respuestas de la gente no te lo reflejan porque el umbral de tolerancia es ya muy alto”.

La organización de la sociedad civil chilena aplica anualmente el mayor estudio de opinión pública en América Latina, lo que permite hacer algunas comparaciones interesantes, tanto por la evolución dentro de los propios países como entre las 18 naciones incluidas en la investigación.

Según los resultados del año pasado, el fenómeno identificado como el mayor problema en la región fue la delincuencia/seguridad, con un promedio de 24% de los más de 20,000 encuestados, señalándolo como el problema más importante en su país y ocupando el primer lugar en 12 países, entre ellos México; el segundo lugar lo ocupó el desempleo, con un promedio de 16% y en primer lugar en 4 países; y el tercero es la corrupción, con el 6% y únicamente en Costa Rica lo consideran como el principal problema, con el 20% de las respuestas.

Al revisar específicamente el caso mexicano, resulta muy interesante, pues el principal problema es la delincuencia/seguridad pública con el 28%; en segundo lugar, el desempleo, con el 21%; en tercer lugar, problemas económicos (diferentes al desempleo) con el 13%; en cuarto lugar, problemas con la situación política del país, con el 9%; hasta el quinto lugar aparece la corrupción, con apenas el 6%; en sexto lugar, la violencia generada por pandillas, con el 3%; en séptimo, la pobreza, con otro 3%; y el octavo, problemas de la educación, con otro 3; un 4% de los mexicanos no sabía o no respondió.

Llama la atención que tres problemas ancestrales y endémicos de México: corrupción, pobreza y la mala calidad de la educación, aparezcan con tan bajo porcentaje de respuestas. Varias pueden ser las explicaciones, entre ellas la esbozada por la investigadora chilena.

Al revisar los reportes de Latinobarómetro es interesante observar, por ejemplo, que desde 1995 (primer año en que se realizó la encuesta) hasta 2007, en la región se consideraba que el problema principal era el desempleo; fue hasta 2008, cuando la delincuencia apareció como el principal problema. Pero más interesante resulta observar que a pesar de los altos índices delictivos que prevalecían en la región hasta 2004, los entrevistados que lo consideraban como el principal problema se mantenían por debajo del 9%; fue hasta 2005 cuando el 14% lo consideró como el principal problema y hasta 2007, con el 17% que se ubicó en el segundo lugar, únicamente atrás del desempleo.

Sin embargo, más significativo todavía resulta que en 2001 el 43% de los encuestados señalaba que ellos o alguien de su familia que vivía en su casa habían sido víctimas de un delito, pero únicamente el 8% lo consideraba el principal problema del país; es decir, más del 80% de las personas que habían sufrido algún delito consideraba que había algún otro problema más grave que la delincuencia. Ese año, el 79% de los mexicanos encuestados dijo que había sido víctima de algún problema, pero únicamente el 18% lo señaló como el principal problema.

En el caso mexicano, en 2009 los problemas económicos desplazaron a la delincuencia como el principal problema, lo cual fue lógico dada la crisis económica que vivió el país en ese momento; a partir de 2010, el problema de la delincuencia nuevamente aparece como el número uno. En 2013, el 28% lo considera el problema más importante, que ya se acerca mucho al porcentaje de hogares mexicanos que fueron víctimas de algún delito, que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2013, fue del 32.4%; es decir, la diferencia entre uno y otro dato es únicamente de cuatro puntos porcentuales.

Al revisar los datos de corrupción también hay muchas reflexiones pendientes, pues a pesar de que la corrupción nunca se ha mencionado como el principal problema y en algunos años ni siquiera aparece entre los más mencionados: hasta 2006 más de la mitad de la población mexicana respondía que ellos o alguien de su familia había sido víctima de un acto de corrupción, después inexplicablemente ese porcentaje empezó a descender hasta un increíble 2% en 2011. Más inexplicable cuando ese mismo año el 55% de los mexicanos encuestados señaló que la principal carencia de la democracia en México era precisamente reducir la corrupción; es decir, únicamente el 2% había sido víctima de un acto de corrupción, pero el 55% consideraba que era el principal obstáculo para la democracia: totalmente incoherente.

Sin duda una de las variables que afectan las percepciones tiene que ver con lo cotidiano de las situaciones, pues se vuelven totalmente naturales, parte de nuestras vidas, y llega el momento en que ni siquiera se perciben como problemas, vicios o deficiencias. Y para corregir el rumbo lo primero que hay que hacer es tomar conciencia de que hay que hacerlo y hoy, de acuerdo con Latinobarómetro, varios de nuestros principales lastres ni siquiera son percibidos como tales.- México, Distrito Federal.

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*) Periodista

Al revisar los reportes de Latinobarómetro es interesante observar, por ejemplo, que desde 1995 hasta 2007, en la región se consideraba que el problema principal era el desempleo




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