“Aire fresco”

Nuevos aires para la cultura

Ramón Valdés Elizondo

La cultura es uno de los motores de desarrollo más importantes de una sociedad no sólo para el desarrollo humano, “La cultura es el camino que hace nobles a los pueblos”.

En Yucatán podemos estar orgullosos de nuestra herencia cultural, es posiblemente el rasgo que nos da mayor distingo e identidad en México y en el mundo. Sin embargo, ante toda la bonanza que supone nuestro folclor y cultura, éstos tienen que soportar pesados lastres como la escasa inversión que reciben, su baja rentabilidad, o ser considerados clasistas y exclusivos para los “artistas”.

Hemos malentendido y subexplotado nuestro potencial. A diferencia de la visión que se le ha dado a la cultura en otros países, en México la hemos hecho subsistir con apenas lo suficiente para que agonice pero no fallezca… Todo forma parte de un círculo que en algunos países ha sido virtuoso y en otros, vicioso.

Francia, España y Estados Unidos son países que encabezan las listas de naciones con mayor turismo y mayores ingresos obtenidos por esa rama económica, ¿y sabe por qué? No es porque tengan playas paradisiacas o herencias místicas y milenarias en sus tierras, ¡no! Lo es porque le han sabido sacar provecho a su cultura, han invertido, han fomentado, se han hecho de prestigio y ahora cosechan los resultados.

En nuestro país no hemos generado una política que una esfuerzos públicos, privados y sociales en el desarrollo de nuestra cultura como fuente de preservación de nuestro patrimonio nacional, humano e histórico, pero también como una fuente de generación de riqueza a gran escala. Haciendo un parangón más banal podemos decir que en potencial cultural “Somos un Ferrari estacionado”.

En términos más locales se acaban de anunciar importantes cambios en la secretaría del ramo. Sin tener el gusto de conocerlo, Roger Metri Duarte asume la cabeza de la dependencia con la expectativa de darle “aire fresco y reposición a la política cultural del gobierno estatal”. Pues bien, la cultura es sin lugar a dudas uno de los pendientes del gobierno de Rolando Zapata; se critica al gobernador por su discreto interés en la cultura y en consecuencia la falta de visión de su potencialidad.

Podemos decir que este cambio intenta revertir esa impresión. Sin embargo, para que haya resultados se requiere inversión; es decir y retomando el ejemplo del Ferrari, la máquina necesita gasolina para andar y demostrar su potencia.

El primer paso es cambiar nuestra visión respecto a la cultura; insisto, desde nuestras cúpulas hasta nuestros jóvenes estudiantes tenemos que replantear el valor que le damos a nuestras tradiciones, herencias, monumentos históricos, tesoros artísticos, música, gastronomía, etcétera. Pero además, dotarlos de verdadero “aire fresco” y no sólo me refiero al cambio de la élite administrativa de la Secretaría de Cultura, sino a invertir en la evolución y modernización de nuestros elementos culturales, como pueden ser obras de teatro, parques de diversión, museos interactivos, nuevas propuestas literarias, aplicaciones tecnológicas, espectáculos y, ¿por qué no?, películas. ¿Se escucha difícil? Yo preguntaría: ¿Por qué otros lo han logrado y nosotros no?

Posdata ciudadana

No debemos convertirnos en adoradores del pasado, sino en artífices de su evolución.- Mérida, Yucatán.

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Ramon Valdes escritor&pintor

@ram_valdes

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*) Escritor

»En nuestro país no hemos generado una política que una esfuerzos públicos, privados y sociales en el desarrollo de nuestra cultura como fuente de preservación de nuestro patrimonio




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