A crecer como ciudadanos
Víctor M. Fernández Medina (*)
Lecciones para aprender
En un proceso electoral con una participación poco mayor al 60% y la demostración de comportamiento democrático de los mexicanos, los resultados del PREP al mediodía del 2 de julio indican 37.3% para Peña Nieto y 32.8% para López Obrador, 4.5% de diferencia, lejos de lo que indicaban las encuestas de las “principales” casas.
Pero como sabemos, en una verdadera democracia con un voto de diferencia se gana. Haciendo a un lado las anomalías visibles, pero “legales”, como el insultante derroche de dinero en las campañas, que no es poca cosa, la coacción y compra de votos, los resultados oficiales se respetarán. Esperemos que la próxima Legislatura revise a fondo la Ley electoral y la adecúe a los nuevos aires democráticos. Hay muchas cosas que perfeccionar en favor de los ciudadanos y en detrimento de la partidocracia. Mientras no haya una sanción dura a quienes violan los topes de campaña, no habrá verdadera democracia.
Si todo sigue con esas tendencias, el PRI regresará a la Presidencia de la República y estaría ante una realidad que indiscutiblemente lo obligará a renovarse para gobernar de acuerdo con la nueva realidad de la democracia. Ya la sociedad ha madurado un poco más y si Peña Nieto y su equipo sólo hacen cambios para parecer que se renuevan pero en el fondo nada cambia, al puro estilo gatopardista, habrá problemas. Uno de los lastres más grandes para que aspiremos a una mejor democracia es la pobreza que afecta a la mitad de los mexicanos y la baja calidad educativa. Pobreza y mala educación no son los mejores ingredientes para una sana democracia. Otro aspecto no menor es que más del 60% de los que votaron no están de acuerdo con Peña Nieto y su partido. No es poca cosa. Con esta realidad aflora la necesidad de una segunda vuelta cuando ningún candidato logra el 50%, como ocurre en democracias avanzadas. El PRI ha sido el más tenaz opositor a las segundas vueltas. Por algo será.
A partir de hoy debemos entrar en un proceso de fortalecimiento democrático y esto sólo se logra con una mayor y más consciente participación ciudadana. Hemos sido testigos de una mayor irrupción de la sociedad en la política, pero aún no es suficiente para derruir la “política”.
Hay que insistir: la democracia no se acaba con la votación. Apenas debe empezar. Podemos hacer una analogía con los Juegos Olímpicos y las Olimpiadas. Éstas son el período entre dos Juegos Olímpicos. Durante cuatro años los atletas aspirantes a participar en los juegos se preparan tenaz e incansablemente para triunfar. Así nosotros los ciudadanos debemos trabajar ardua y constantemente para sea la sociedad la que defina el rumbo del país y cuando lleguen los “juegos electorales” estemos más capacitados para escoger informada y razonadamente a los gobernantes. Los aspirantes a gobernar se preparan con gran dispendio de recursos para vencer.
Los “políticos” pondrán todos los obstáculos para evitar nuestra preparación y así sean ellos los vencedores en los juegos electorales de cada tres y seis años.
Unidad para la democracia. Diversidad en la democracia.- Mérida, Yucatán.
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*) Investigador universitario
»Ya la sociedad ha madurado un poco más y si Peña Nieto y su equipo sólo hacen cambios para parecer que se renuevan, habrá problemas