Ponce, fuera de peligro

Queda en manos del famoso doctor Ángel Villamor

MADRID (EFE).— El torero valenciano Enrique Ponce fue operado ayer “con éxito” en el hospital Nisa Pardo de Aravaca (Madrid) de la fractura de clavícula izquierda que sufrió el pasado martes, en la Feria de Fallas de Valencia, informaron fuentes sanitarias.

Ponce, que la mañana de ayer recibió el alta del hospital Casa de Salud de Valencia, viajó directamente a Madrid para ponerse en las manos del doctor Ángel Villamor, traumatólogo y médico habitual de toreros y futbolistas que sufren este tipo de lesiones óseas.

Tras la exploración física y las pruebas radiológicas realizadas antes de la cirugía, el doctor Villamor confirmó el diagnóstico de “fractura de clavícula izquierda con estallido de varios fragmentos”.

La intervención, que ha durado algo más de dos horas, consistió en la “reconstrucción y estabilización” de todos los fragmentos óseos con una placa de titanio “diseñada para adaptarse perfectamente a la forma concreta de la clavícula del valenciano”, recoge el parte médico.

Además, se revisó y curó la herida que presenta Ponce en la axila derecha y se supervisó el cuadro general postraumático del paciente.

El mismo doctor Villamor espera una “evolución favorable” de Ponce para que hoy mismo pueda empezar con el protocolo de rehabilitación y recuperación avanzada.

Balance positivo

La feria taurina de Fallas, la primera importante de la temporada, concluyó en Valencia con un gran balance de resultados, más allá de las 33 orejas concedidas por un público clásica y eminentemente generoso.

Lo mejor de la feria, además de las seis salidas a hombros de los matadores de toros, las dos de novilleros y una de los rejoneadores, fue el buen tono general, una alta media de toros de éxito y varias faenas para el recuerdo. En cuanto a la asistencia de público, algo que preocupa en el mundo del toro en estos tiempos de crisis, puede calificarse de satisfactoria, puesto que en los cinco días festivos de Valencia el coso de Monleón registró entradas siempre cercanas al lleno, aunque no así durante las jornadas lectivas.

El claro triunfador numérico del abono fallero fue Julián López, El Juli, con cuatro orejas que le valieron para abrir la puerta grande en dos tardes consecutivas. Su autoritaria actitud ante sus lotes, intentando demostrar de nuevo su primacía en el escalafón, se hizo notar en la arena y en el tendido.

Tres de las veintitrés orejas cortadas por los matadores de toros fueron para José María Manzanares, que salió a hombros el día 15, aunque a sus faenas, marcadas por su elegante estética, se les echó en falta mayor rotundidad.

En cambio, el malagueño Jiménez Fortes puso a todos de acuerdo en su triunfo del jueves 13 pasado, con dos faenas de sereno valor y pausado temple que le valieron el corte de dos trofeos, los mismos que paseó el día de su alternativa el valenciano Jesús Duque, que intentó estar a la altura de un gran toro de Victoriano del Río.

Esa misma tarde del día 18, Enrique Ponce, el padrino del doctorado, también se ganó con dos orejas el derecho de salir en volandas del coso, de no ser por la grave cornada sufrida al entrar a matar. El maestro valenciano se llevó la parte más negativa de un abono en que hubo muchas alegrías.

También hubo orejas de poco peso para Manuel Escribano, Iván Fandiño, Juan José Padilla y el Fandi, incluso otra puerta grande para Daniel Luque, que no cuajó a otro de los toros destacados del ciclo.

Pero por encima de todas las valoraciones estadísticas brillaron la calidad, el clasicismo, el arte y el regusto de los dos triunfadores morales de la feria- Morante de la Puebla y Finito de Córdoba.

Torearon juntos los dos andaluces los días 15 y 19 (en este caso, Finito sustituyendo a Ponce) y entre ambos crearon en la festiva y bulliciosa plaza de Valencia un ambiente de cátedra del toreo más caro.

El dormido temple del barroco capote de Morante y el recreado clasicismo de Finito marcaron los instantes que serán más recordados en un abono fallero donde hubo toreo para todos los gustos, pero fue sólo este el que realmente se degustó.
Además del triunfo de un reposado Diego Ventura en la matinal de rejones del día de San José, también hubo actuaciones destacadas en las tres novilladas con picadores que programó la empresa, en una labor de promoción.

En ellas se revelaron nuevos valores de la cantera valenciana, como Jorge Expósito, Cristian Climent y Fernando Beltrán; gustaron Francisco José Espada y Álvaro Lorenzo y marcó grandes diferencias el extremeño José Garrido, que salió a hombros y dejó claro su liderato en el segundo escalafón.

Pero nada de esto hubiera sido posible de no haberse lidiado una media tan alta de toros y novillos con posibilidades de éxito, todos pertenecientes a divisas de encaste Domecq. Aunque, como sucede siempre a la salida del invierno, las corridas estuvieron medidas de fuerza, hubo al menos dos toros destacados cada tarde.

Los de más completa bravura fueron los lotes de Victoriano del Río, Jandilla y Garcigrande, y en el podium de honor figuran varios toros premiados con la vuelta al ruedo en el arrastre, como “Cantaor”, de Del Río; “Relatero”, de Núñez del Cuvillo, y el novillo “Manijero”, de El Parralejo, sin olvidar algún ejemplar más que también la mereció.

En conjunto, un gran balance valenciano para arrancar la temporada taurina con optimismo por primera vez en las últimas temporadas de la crisis.




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