Luis Gerpe, primera ovación del año en Las Ventas

 

Javier López

MADRID (EFE).- El novillero Luis Gerpe saludó hoy la primera ovación de la temporada en Las Ventas, en una tarde en la que el poco juego del ganado, el frío y el aburrimiento fueron los grandes protagonistas.

FICHA DEL FESTEJO.- Novillos de Hermanos Sánchez Herrero, aceptablemente presentados, mansurrones, bajos de raza y de poco juego. Los que más se prestaron, cuarto y sexto.

Luis Gerpe- estocada ligeramente desprendida (ovación); y estocada trasera y descabello (silencio tras aviso).

Curro de la Casa- estocada trasera y atravesada (silencio tras aviso); y estocada caída y dos descabellos (silencio tras aviso).

Javier de Prado- estocada (silencio); y pinchazo y estocada ladeada (silencio tras aviso).

Al finalizar el paseíllo se guardó un respetuoso y muy emotivo minuto de silencio en memoria del expresidente del Gobierno Adolfo Suárez González, fallecido a primera hora de la tarde de hoy en Madrid. También las banderas de la plaza ondearon a media asta en señal de luto.

La plaza tuvo un cuarto de entrada en tarde de nubes altas y progresivamente fría.

———————–

LA PRIMERA EN LA FRENTE

 

No pudo ser peor la inauguración de temporada en la primera plaza del mundo, Las Ventas. Una tarde de lo más aburrida por lo que poco, o nada, que se prestaron los novillos de Hermanos Sánchez Herrero, mansurrones, muy bajos de raza, algunos incluso muy medidos de fuerzas, y sin fuelle alguno.

Y por si fuera poco, el viento y el frío fueron también incómodos y desagradables compañeros de viaje en ruedo y tendido. Y eso que la gente venía con ilusión, “con mono de toros” después de cinco meses sin actividad taurina en la capital. Pues eso, la primera en la frente.

Abrió la temporada un novillo de bastas y feas hechuras de Sánchez Herrero tan noble como escaso de raza, lo que hizo que, pese a no plantear dificultades en la muleta, no acabara de romper lo suficiente.

Gerpe estuvo lo que se dice solvente en una faena carente de ritmo pero salpicada de pases sueltos de cierto buen aire, especialmente al natural, y rubricada por bernadinas y una estocada fulminante. Saludó la primera ovación del año en Madrid.

En el cuarto tampoco pudo ser. El novillo no aportó para el lucimiento de un Gerpe que, esta vez, tuvo como enemigo añadido al viento, que le dejó al descubierto en varias ocasiones, librándose de milagro del percance.

Anduvo valiente Gerpe, arriesgando durante toda la faena, mostrando que está en un momento de madurez extraordinario para solventar la papeleta dignidad, o lo que es lo mismo, dando la cara como hay que darla en Madrid.

Curro de la Casa se las vio y se las deseó para sacar algo potable de su apagado y desrazado primero, novillo que embestía al paso, con el freno de mano echado, y volviéndose a mitad de las suertes.

Con tantas cosas en contra, el joven espada alcarreño no pasó de discreto. Le faltó confianza, mermada quizás por el viento que también molestó en ciertas fases de la faena, y, sobre todo, ajuste, por lo que el conjunto no llegó a despegar en ningún momento.

El quinto fue novillo que se prestó más, y aquí se vio a un Curro de la Casa tratando de hacer mejor las cosas. Y así empezó la faena, con dos tandas sobre la diestra que, por un momento, hicieron presagiar que aquello podía romper hacia adelante.

Pero, no. A raíz de un desarme volvieron las dudas y las precauciones, y a partir de ahí se sucedieron los enganchones y un nuevo desarme. El novillo, a todo esto, a menos. Un compendio de calamidades que propiciaron que la labor se diluyera por completo a pesar de la insistencia del torero.

El primero de Javier de Prado, de muy medidas fuerzas, apenas se prestó a nada. Novillo que, o bien perdía las manos a la mínima que se le exigía o se defendía con un tornillazo a mitad del muletazo.

Puso empeño el extremeño en su quehacer, mas fue imposible sacar algo reseñable de tan deslucido antagonista.

Con el que cerró plaza, al que banderilleó con gallardía y variedad, llevó a cabo una faena de las denominadas “de efectos especiales”, es decir, basada en gestos de cara a la galería y otros alardes que, por momentos, llegaron a calentar unos tendidos con clara presencia de paisanaje.

Pero la faena no pasó de eso, en ganas por agradar, pues en lo artístico, poco que anotar.



Volver arriba