El Cid salva la tarde

Arturo Saldívar se va en blanco en la feria de Sevilla

El diestro español Manuel Jesús "El Cid", durante la lidia de su primer enemigo ayer en la Real Maestranza de Sevilla. El ibérico se esforzó con su segundo al que le cuajó una faena meritoria de vuelta al ruedo

SEVILLA (EFE).- El mexicano Arturo Saldívar no estuvo fino con sus dos enemigos en la feria de Sevilla, en una tarde que salvó El Cid, quien dio una solitaria vuelta al ruedo por la faena que le cuajó al cuarto de la tarde.

Sin grandes emociones en el ruedo y con menos gente que otros años en el tendido, la Real Maestranza vive una larga siesta de la que parece que, a estas alturas, pueden sacarla pocos toreros.

Porque, aún así, y después de que los veterinarios rechazaran nueve de los catorce toros para la corrida, hubo ejemplares con posibilidades de éxito.

El primero fue bravo y al que El Cid hizo una faena desigual, sin imponer un ritmo ante un toro al que no acabó de cuajar.

Al cuarto de la tarde, El Cid le cuajó una buen tanda de derechazos, en las que el toro embistió con mucho recorrido, abriéndose pero con vibración en cada pase.

El diestro sevillano dejó que el trasteo se trasladara a la querencia por toriles del animal, justo donde menos se molestaron el uno al otro.

Y de vibrante la obra pasó sólo a vistosa, con una estética liviana que no provocó los pañuelos suficientes para la concesión del trofeo, aunque sí avaló esa solitaria vuelta al ruedo.

Luque, entregado

En el segundo, Daniel Luque se enfrentó a un toro con buena arrancada, todas con prontitud y entrega, aunque con una notable debilidad.

El toro necesitaba precisión, lo que no siempre supo aplicarle Luque, cuya faena se alargó hasta que falló con la espada. El quinto tuvo poco fondo y el torero de Gerena no pudo hacer mucho.

Arturo Saldívar sufrió con el sexto, pero con el tercero, el toro de mayores complicaciones de la corrida, el mexicano se esforzó aguantando la falta de entrega.

Sevilla | Sin suerte

El mexicano Arturo Saldívar se fue en silencio con sus dos enemigos.

Mal y de malas

El mexicano mató a su primero luego de una estocada corta y tendida y dos descabellos. Al segundo los despachó luego de un pinchazo y media estocada, saliendo en silencio.




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