Eduardo Gallo perdió la puerta grande por la espada en La México

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El torero español Eduardo Gallo lidia su primer toro de la tarde "Redentor" de 480 kg, en la décima corrida de la temporada grande en la Plaza de Toros México en la capital del país. Foto: EFE


MÉXICO (EFE).- El mal uso con la espada hizo que el diestro español Eduardo Gallo perdiese la puerta grande, en la que ha sido la décima fecha de la campaña grande 2013-2014 en la Monumental Plaza México y en la que cortó una oreja.

Gallo alternó junto con los mexicanos Israel Téllez y Angelino de Arriaga, que se fueron de vacío, tras una actuación en que mostraron poco carácter.

Con otra floja entrada, unos cuatro mil espectadores en el coso, se lidiaron seis toros de Rancho Seco, justos de presencia y desiguales en casi todo; el tercero muy justo. En sus condiciones de lidia manejables en su orden, quinto, segundo y primero; cumplió el tercero, que se paró pronto, el cuarto no fue bueno como tampoco el sexto.

Téllez estuvo sin ambición, sin deseos. A su primero le faltó darle distancia para estar mejor; trasteo que nunca tomó vuelo y mató pronto, silencio. Desconfiado sin causa justificada en el cuarto. No era bueno el toro, pero tampoco para andar en momentos sin saber qué hacer, dejándolo pasar sin someterlo. Mató mal y terminó con una puñalada muy fea. Escuchó pitos.

El salmantino Gallo tuvo a su cargo los momentos más brillantes y felices del festejo. Con el segundo estuvo bien con el capote, y con la muleta hizo una faena en la que se puso en la mínima distancia para extraer los pases, actuación interesante que coronó con estocada y fue premiado con una oreja.

Con el quinto siguió en el mismo plan y la faena subió de tono, en la parte final, pero pinchó hasta en cuatro ocasiones, escuchó un aviso con división de opiniones, saludó desde el tercio y dio una vuelta al ruedo por su cuenta.

Angelino de Arriaga, con el tercero, estuvo bien con el capote y empezó su labor con prometedores resultados. El toro se paró un poco y la faena bajó de interés. Mató pronto y escuchó palmitas.

Con el sexto, que empezó haciendo cosas feas y arrollando sobre todo en banderillas, no se confió dejando ir el momento sobre todo por el pitón izquierdo. Si hubiese apretado más habría tenido eco en el tendido. Mató pronto y se silenció su actuación.

Téllez sufrió un corte con el estoque en el dedo pulgar de la mano izquierda que no reviste gravedad y el banderillero Juan Ramón Saldaña fue arrollado al banderillear al sexto que lo estrelló contra la barrera. Se informó de que sufre una cornada en el glúteo derecho y una luxación en la clavícula izquierda, sin más datos.

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