Nadal se mide con Thiem, un talento precoz

Nadal se mide con Thiem, un talento precoz

 

PARÍS (EFE).- En su búsqueda por levantar la novena Copa de Mosqueteros, Rafael Nadal se mide mañana en segunda ronda contra el austríaco Dominic Thiem, un talento precoz de 20 años, poca experiencia y muchas expectativas sobre sus espaldas.

Sus hechos de guerra son todavía pocos, pero ya es el más joven tenista que integra la nómina de los 100 mejores del mundo y algunos de los grandes, como el suizo Stan Wawrinka, número tres, ya han conocido de lo que es capaz.

Thiem está dirigido por Gunter Bresnik, el hombre que tuvo bajo su batuta durante un tiempo al alemán Boris Becker. El jugador austríaco es hijo de un entrenador de tenis, y su progenitor logró convencer a Bresnik de las bondades de su retoño, que desde los 10 años está a las órdenes de este gurú.

Para entonces, Thiem ya era el mejor júnior de su país y la colaboración con su nuevo entrenador no fue fácil, porque el muchacho vio como le cambiaban todo el patrón de su juego.

El esfuerzo mereció la pena y su tenis comenzó a dar frutos, lo que se notó en su llegada al circuito profesional, donde escaló posiciones de forma meteórica.

Pronto, el jovencísimo Dominic comenzó a mostrar de lo que era capaz. Este año, superó una ronda en el Abierto de Australia, le ganó un set a Andy Murray en Rotterdam, superó dos rondas en Indian Wells y una en Miami.

Sobre arcilla fue octavofinalista en Barcelona, Madrid y Niza, dejando en el camino a tenistas como Radek Stepanek o Marcel Granollers, pero sobre todo al ganador del Abierto de Australia y número 3 del mundo Wawrinka, al que derrotó en la capital española en el debut de este.

Ahora es el número 57 del mundo y dueño de una enorme ambición que espera comenzar a explotar lo antes posible.

Antes de llegar a París se había marcado como objetivo hacerlo mejor que en el Abierto de Australia, donde superó la fase previa y una ronda.

Por el momento, en Roland Garros ya ha logrado lo mismo, aunque en su camino le sale al paso ahora el número uno del mundo, que le saca ocho años, y que fue su ídolo de infancia.




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