Rabanales: de la gloria al infierno

El ex campeón del mundo, franelero en la Basílica

Al chiapaneco Víctor Manuel Rabanales sólo le quedan los recuerdos y un cinturón del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) que lo acreditan como campeón universal, lo que le dio fama y fortuna y también lo regresó a la miseria.

Originario de Ciudad Hidalgo, Chiapas, Rabanales sostuvo peleas titulares en Japón, donde era reconocido por los aficionados por sus orígenes indígenas, en Tailandia y Estados Unidos, en las cuales obtuvo bolsas de miles de dólares que malgastó y en la actualidad carece de todo.

En entrevista, Rabanales habló de su paso como monarca del mundo, las pésimas inversiones de sus ganancias y la separación de su familia. Solo le queda el cinto verde y oro que lleva a todas partes y que lo recuerda como campeón.

Tras consejos de los que califica “malos amigos”, el chiapaneco compró unos terrenos en las faldas del Popocatépetl, una flotilla de taxis que estaban a nombre de otra persona y construyó una casa en Ciudad Nezahualcóyotl mal cimentada que “se estaba cayendo”.

Su ropa usada refleja su situación económica, lejos de los millones de pesos que cobró en su época de campeón. Ahora trabaja de franelero en la Basílica de Guadalupe, de limpiaparabrisas en Texcoco, de talachero en Ciudad Neza y su principal ingreso es una pensión vitalicia por cinco mil pesos que le consiguió el fallecido José Sulaimán.

Víctor Manuel Rabanales se coronó campeón del mundo de peso gallo el 30 de marzo de 1992 al derrotar en nueve episodios al coreano Yong Hoon Lee en El Forum de Inglewood. Sus grandes bolsas las cobró ante el ídolo japonés Joichiro Tatsuyoshi. Estaba en la mejor etapa de su carrera y los dólares llegaban en grandes cantidades. Sostuvo ocho peleas titulares.

Recuerdos

“De mis recuerdos tengo que peleaba contra filipinos, coreanos, japoneses, los ídolos en mi tiempo”, dice mientras sostiene el cinto del CMB que lleva a todos lados.

Habla de sus ganancias, de sus inversiones, “en una anécdota de un amigo que no recuerdo de dónde era, me descontrolaba que en mis compras en Udis en lugar de que me dieran resultados, fueron inversiones que no me dieron resultado”.

Ante la falta de dinero, Rabanales tuvo que emplearse en varios oficios, de talachero y limpiavidrios, “tenía que empezar a fijarme de que había ayuda, pensé que era difícil, no encontraba ayuda cuando caí, no me preparé en otra carrera para ser aceptado en un trabajo”.

“Tuve que pedir ayuda a gente, estacionar carros, limpiar parabrisas, tenía una enfermedad de resentimiento, no estaba bien con la familia, no cumplía con requisitos de la vida y enfrentarla, tomaba en las esquinas al quedarme sin familia, me sentía caído”.

De 51 años de edad, está separado de su esposa, tiene cuatro hijos y seis nietos y afronta su más dura pelea por la supervivencia. Después de la entrevista volvió a ser internado por sus problemas de alcoholismo.En su época de campeón del mundo llegó a sumar ganancias por 800 mil dólares con peleas en Japón y Corea y en el Forum de Inglewood, California, donde ganó el torneo organizado por una marca de cerveza con una bolsa de 75 mil dólares, que también se esfumaron.Con su experiencia, el chiapaneco da consejos a los jóvenes peleadores, a quienes les recomienda “que no se dejen llevar por un vicio, se va uno en excesos del alcohol, que no caigan en vicios, en adicciones, en malas amistades, que se acerquen en gente positiva de trabajo, de diversiones sanas”.Después de 20 años en el boxeo profesional, Víctor Manuel Rabanales dejó su hoja de servicios en 73 peleas, con 49 triunfos, 21 derrotas y tres empates.- Notimex

“No encontraba ayuda cuando caí, no me preparé en otra carrera para ser aceptado en un trabajo”

Víctor Manuel RabanalesEx campeón del mundo




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