Laureano perdió la vida en lo que más amaba

Comenzó toreando un chivo y se ganó la vida en el ruedo

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Yolanda Olimpia Mex Puc, viuda de Laureano, con sus hijos Cintia Giovanna, Brenda Paula y Ángel Ismael
Laureano de Jesús, primero de izquierda a derecha, durante un festejo
Laureano de Jesús durante un festejo
Laureano de Jesús durante un festejo


PETO (Por Miguel Moo Góngora, corresponsal del Diario de Yucatán).- Juan Méndez Uh, todavía consternado, lo dice de forma contundente: “Cuando alguien nace para algo, no hay nada que le impida que lo haga porque ama lo que hace”.

Así se refiere a Laureano de Jesús, su hermano, fallecido trágicamente a los 29 años de edad. Perdió la vida haciendo lo que le gustaba: torear. Y de eso comían él y su humilde familia.

Desde muy temprana edad Laureano comenzó a mostrar su afición y gusto por los toros. Incluso iba a las corridas a escondidas de su familia, a la que no le gustaba en un principio lo hacía (su mamá nunca estuvo de acuerdo con su profesión).

Todo inicio cuando comenzó a torear un chivo, con el que prácticamente estuvo aprendiendo y perfeccionando sus habilidades con el capote. De allí creció su gusto por el toreo, al que prácticamente le dedico su vida al concluir la secundaria.

Sus hermanos aún recuerdan cómo cuando iba a la escuela se llevaba doble ropa para que, sin que sus papás lo supieran, se escapara para ir a torear. Pero el tiempo pasó y, de pronto, torear no sólo se convirtió en un gusto, sino que pasó a ser el sustento de la familia.

Sus ingresos eran de entre 500 y 600 pesos por entrar a los ruedos por día y su profesión le permitió ser conocido en todo el Estado pues andaba toreando en las ferias, incluso realizaba sus faenas en cosos de Campeche y Quintana Roo.

Contrato inesperado

Ironías de la vida: “Lalo”, como todos lo conocían, no tenía programado torear en Xuilub, donde se dio la tragedia. Y sí, para hoy, estaba contratado para presentarse en la corrida de Tixcacal, pero ya no partirá plaza nunca más. Hay quienes no se la creen aún, incluso el empresario con el que tenía compromiso para hoy, no aceptaba lo ocurrido, aunque a final de cuentas entendió la situación.

Su esposa, Yolanda Olimpia Mex Puc, señala que un día antes de lo sucedido recibió una llama de Antonio Aguayo, su compañero de profesión, originario de Valladolid y con quien en otras ocasiones había compartido los ruedos con él.

“Cuando mi esposo tenía contrato lo invitaba a participar y cuando él era quien tenía, lo hacía igual. Sólo que esta ocasión el señor Aguayo, como tenía doble contrato, mandó a mi esposo a la feria donde perdió la vida y él no se presento, incluso no contesta las llamadas y mucho menos ha querido darnos la cara”.

El infortunado deja en la orfandad a sus tres hijos: Brenda Paula, de siete años; Cintia Giovanna, de cinco, y Ángel Ismael, de dos.

La preocupación de su viuda es que sus hijos estudian y ella es ama de casa y vivían de lo que le pagaban a su esposo por torear.

Durante los ocho años que estuvieron casados, Yolanda Olimpia apoyó a su esposo en lo que hacía porque sabía que era lo que le gustaba hacer. Por lo pronto, se quedará a vivir con sus suegros, quienes han mostrado interés en apoyarla a ella y los niños y no dejarla desamparada.

De la persona que lo contrató no saben nada, por lo que ya interpusieron una demanda en la agencia del Ministerio Público.

Juan, hermano del infortunado, indica que a pesar de que su familia no quería que fuera torero por los riesgos que implican esa profesión, al final de cuentas lo aceptaba porque sabían que “amaba lo que hacía”.

“Cuando naces para algo, nada ni nadie podrá impedirte que lo hagas porque es tu vida. Él quiso ser torero. En varias ocasiones hable con mi hermano y le decía que debería de dejar los ruedos para dedicarse a otra actividad donde no exponga su vida, sobre todo por sus hijos, pero él nunca quiso y entendí que amaba su profesión”.

Laureano fue el tercero de cuatro hijos que procreó la familia Méndez Uh.

Ahora, requieren ayuda. En caso de que alguien quiera apoyar a la familia de Laureano pueden localizarla en un predio ubicado en la calle 20 entre 27 y 29 de la colonia Tres Cruces o al número de celular 997-108-92-30.

“Nada ni nadie podrá impedirte que lo hagas porque es tu vida”

Juan Méndez,  Hermano de Laureano de Jesús




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