Una obsesión tricolor

El quinto partido ya no quita el sueño a México

Ambiente del bueno se vive en el campamento tricolor en Santos

La calma y confianza, sin excesos, ronda en el campamento de México en Santos.

Entrenaron, compartieron vídeos, estudiaron al rival y, por la tarde, se dieron tiempo de ir a la peluquería. Como apareció en las redes sociales, los del Tri “también se ponen guapos”.

Las fotos de Guillermo Ochoa rodeada de fans aparecieron en Facebook y en Twitter. Fueron asediados por la gente en Santos.

Disfrutaron, pero también saben todo lo que representa lo que viene para el domingo. Aquí está, en los octavos de final… por enésima vez.

Después de mucha tinta gastada en el tema en los últimos meses, México vuelve a encontrarse en la antesala de su obsesión en las Copas Mundiales: disputar el quinto partido por primera vez fuera de casa.

Cuando se enfrenten a Holanda el domingo, los mexicanos disputarán por sexta ocasión seguida un partido por la ronda de octavos. Sólo Alemania y Brasil, con siete, lo han hecho con mayor puntualidad. A diferencia de esos campeones del mundo, México siempre se ha frenado en la instancia, donde cayó en 1994, 1998, 2002, 2006 y 2010.

“Holanda será complicado, nadie ha dicho que va a ser fácil. Pero de los grandes momentos nacen las grandes oportunidades y esperemos que el equipo la pueda tomar’”, dijo el zaguero Héctor Moreno. “Estamos trabajando con humildad y serenidad para cumplir un objetivo que mucha gente no creía que se podía cumplir”.

Ese escepticismo sobre las posibilidades de trascender en Brasil fue bien ganado, luego de la peor campaña en las eliminatorias mundialistas de México desde que se adoptó el formato del hexagonal final de la Concacaf.

Pero desde que Miguel Herrera asumió el cargo para el repechaje ante Nueva Zelanda, a fines del año pasado, comenzó a motivar a los jugadores para creer que todo era posible. No sólo alcanzar, sino superar la ronda de cuartos de final.

Todos los 23 jugadores convocados por Herrera han sido campeones en alguna etapa de su carrera profesional, incluyendo mundiales juveniles o el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos.

“Entre nosotros hablamos de que queremos vencer a no sólo a Holanda, aspiramos a ganarles a todos los grandes y no sólo jugar un quinto partido, queremos ganar la Copa del Mundo”, dijo el zaguero Miguel Layún. “Holanda viene de jugar la última final y aquí es candidato, si ganamos este partido, la confianza ser irá por los cielos”.

Esa confianza de México en este Mundial ha ido creciendo con el paso de los partidos. En el debut superaron 1-0 a Camerún, la primera vez que vencen a un seleccionado de África en la máxima cita; y luego empataron 0-0 con un Brasil al que nunca le habían podido sacar puntos en estos torneos. En la tercera jornada, los mexicanos se impusieron 3-1 a Croacia para avanzar invictos a la segunda ronda por primera vez desde Corea-Japón 2002.”Respetamos a Holanda como a todas las demás selecciones, pero sabemos que es un candidato a ser campeón y eso más que asustarnos, nos motiva”, dijo el portero Guillermo Ochoa. “Es el partido que nos puede dar el impulso para llegar más lejos”.

Por sus declaraciones, es evidente que la confianza está a flor de piel en el Tri. Pero uno de sus líderes, el volante Andrés Guardado, sabe que todo lo que han logrado, como sus antecesores, no servirá si no pueden dar el siguiente paso en el Mundial.

“Si eliminas a uno como Holanda, después ¿qué te va a asustar? Ojalá que México clasifique y pensemos mucho más arriba que un quinto partido”, dijo Guardado.

“Ante Croacia sabíamos que si lo perdíamos, lo que habíamos hecho no servía de nada. Ahora lo vemos igual, hemos dado una buena primera ronda, pero si perdemos con Holanda, seguramente volveremos a escuchar que no se puede pasar de un quinto partido”, dijo Guardado. “Será lo mismo”.La confianza entre técnico y jugadores es recíproca. El entrenador les ha exprimido lo necesario. Y han respondido en la cancha.- AP



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