Robben: la bestia despierta

SAO PAULO (EFE).- “Es increíble, está fortísimo, es rápido, marca goles. Todo eso es brutal para nosotros”.

Ron Vlaar, central holandés, solo necesitó diez segundos para definir al futbolista más en forma del Mundial: su compañero Arjen Robben.

Tres goles, una asistencia y diez incursiones solitarias al área, según las estadísticas de la FIFA. Todo en tres encuentros equivalentes a 270 minutos. El extremo del Bayern de Múnich, de 30 años, está, seguramente, en el mejor momento de su carrera, como refrendó a los periodistas Vlaar, fornido defensa del Aston Villa.

El Arena Corinthians de Sao Paulo, escenario del Holanda-Chile del lunes, fue testigo de otra muestra de su fútbol vertical.

El timorato esquema táctico de Louis Van Gaal -con cinco defensas y dos medios de corte defensivo- no le importunó a Robben lo suficiente. Cualquier resquicio le servía para sembrar el caos en la defensa chilena y el pánico en los miles de seguidores de la Roja desplazados al estadio.

En el 39, un eslalon en diagonal de 45 metros, que partió en la derecha del ataque holandés y acabó en el opuesto, dejó atrás a todos los oponentes chilenos que se le cruzaron.

Y lo logró por técnica, velocidad y fuerza. Su disparo, ya merodeando el área pequeña, lo ajustó en demasía. Hubiese sido un gol maradoniano.

Ante Chile, cualquier contraataque de Holanda, por más rudimentario que fuese, buscaba el faro de Robben, el mismo que aniquiló a España el 13 de junio en Salvador con dos goles, y el mismo que volvió a anotar frente la rocosa Australia, en Porto Alegre el 18.

En el segundo tiempo, el extremo holandés también cargó contra Claudio Bravo en otra carrera imparable. Los defensas chilenos, acostumbrados a meter la pierna como los que más, no encontraron antídoto a su velocidad, ni a su resistencia, ni a su fuerza.

Para cerrar el partido, asistió en el 2-0 a su compañero Memphis Depay después de desbordar por la izquierda a Gary Medel. En un encuentro con pocos ataques holandeses, él solo se había bastado para fagocitar la zaga de la Roja.

Con 30 años y tres mundiales a las espaldas, el exjugador del Chelsea y el Real Madrid siente que éste puede ser su campeonato. Sin las rémoras físicas que arrastran otras estrellas como Cristiano Ronaldo, en Robben se une también la fuerza psicológica.

Se siente importante en un grupo muy joven liderado por selectos veteranos que rondan la treintena, como él, Wesley Sneijder y el capitán Robin Van Persie, y está además en sintonía con Louis Van Gaal, con quien ya coincidió dos temporadas en el Bayern de Múnich.

“Tengo mucho orgullo de mi selección, porque además somos muy jóvenes (…) Lo han hecho muy, muy bien”, declaró después del encuentro Robben, a quien su carrera le está dando una segunda oportunidad, la de regresar a una final de un Mundial y ganarla, cuatro años después.




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