Pesadilla en Brasil

La indignación social, amenaza para el gobierno

Los brasileños no podían creer lo que veían en el estadio de Belo Horizonte: todas sus esperanzas de ganar la Copa sucumbieron ante la poderosa selección alemana
1 / 3


Los brasileños no podían creer lo que veían en el estadio de Belo Horizonte: todas sus esperanzas de ganar la Copa sucumbieron ante la poderosa selección alemana
El atacante germano Miroslav Klose celebra el gol que lo convirtió en el máximo anotador en la historia de los mundiales. A la derecha, los brasileños Maicon y Gustavo se consuelan tras consumarse la humillante derrota


Con histórica goleada, Alemania echa al anfitrión del Mundial

 

Una implacable maquinaria alemana hizo pedazos ayer en la tarde los sueños brasileños en la Copa Mundial de Fútbol y, de paso, sumió a todo el país sudamericano en una auténtica pesadilla social, política y deportiva de la que, de acuerdo con analistas, tal vez no se salvará ni el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff.

Los siete goles de una cada vez más poderosa Alemania, encabezada por el temible y ya histórico artillero Miroslav Klose, de inmediato repercutieron en la sociedad brasileña, que desde antes que se iniciara la justa mundialista había manifestado su indignación por el millonario gasto del gobierno en infraestructura deportiva y organización, en un país aún con graves carencias en seguridad, educación y salud.

Numerosos observadores advirtieron que, ante el acentuado descontento, lo único que podría servir como bálsamo y tabla de salvación a la presidenta de la nación sudamericana, quien se disponía a buscar la reelección en los comicios programados para el 5 de octubre de este año, era que la selección amazónica ganara la Copa.

En una primera reacción al resultado del partido -un 7-1 que ya es considerado por la prensa especializada como una afrenta mucho mayor que la significó el “Maracanazo” de 1950 frente a Uruguay-, la señora Rousseff escribió en su cuenta de Twitter: “Assim como todos os brasileiros, estou muito, muito triste com a derrota (Así como todos los brasileños estoy muy, muy triste con la derrota)”.

La sorpresiva jornada en el Mundial, que también significó que el alemán Klose acabara con un récord en manos brasileñas -el de más goles (15) en los torneos de este tipo, que estaba en poder de Ronaldo- desencadenó en una serie de disturbios en algunas de las principales ciudades, con destrucción de banderas, asaltos, incendio de autobuses y peleas con un saldo de más de 20 detenidos.

Brasil ahora tiene que esperar rival para jugar por un deshonroso tercer lugar, que saldrá entre Argentina y Holanda, que hoy se verán las caras.

Brasil 2014 y página 3




Volver arriba