Pelé, el futbolista más grande de Brasil y del mundo

Imagen de archivo del ex futbolista brasileño,  Edson Arantes do Nascimento "Pelé"

Imagen de archivo del ex futbolista brasileño, Edson Arantes do Nascimento “Pelé”

MÉXICO, D.F.  (Notimex).- “No llore, papá. Yo voy a ganar una Copa del Mundo para usted. íSe lo prometo!”, expresó Edson Arantes do Nascimento “Pelé” a su padre Joao Ramos do Nascimento “Dondinho” aquel día del “Maracanazo”.

 El 16 de julio de 1950, cuando la selección de Brasil perdió 1-2 ante la de Uruguay en el estadio Maracaná para fracasar en su intento de coronarse en la cita mundial, Pelé iba a cumplir apenas diez años y vio llorar a su padre en medio de la tragedia futbolística.

 Ocho años después, el 29 de junio de 1958, Pelé lloró pero de alegría al cumplir la promesa a su padre: la conquista de la Copa del Mundo de Suecia.

 El prodigio para el mundo futbolístico nació el 23 de octubre de 1940 en Tres Coracoes, Minas Gerais.

Waldemar de Brito, seleccionado en el mundial de Italia 1934, fue su primer entrenador e intermediario ante su madre Maria Celeste Arantes para que dejara su trabajo en una fábrica de zapatos y su hogar para irse a jugar al Santos.

 Un 7 de septiembre de 1956 hizo su debut profesional y marcó un gol en la victoria ante el Cubatao. El entrenador nacional Vicente Feola lo convocó por encima de la estrella nacional Luizinho, lo cual provocó controversias.

 A territorio sueco llegó lesionado de la rodilla derecha, por lo cual no jugó en la victoria 3-0 ante Austria ni en el 0-0 frente a Inglaterra. Su debut mundialista fue en la victoria 2-0 sobre la Unión Soviética del extraordinario arquero Lev Yasin, donde Vavá marcó los goles.

 Su gol dio la victoria 1-0 sobre Gales en cuartos de final, y en semifinales marcó un triplete en el 5-2 sobre la Francia de Just Fontaine, Raymond Copa y Roger Piantoni. Faltaba un paso para la coronación y sería ante el anfitrión, el 29 de junio.

 Suecia tomó ventaja con gol de Nils Liedholm, Vavá igualó y luego marcó la diferencia para irse al descanso 2-1, y apenas habían transcurrido 10 minutos del complemento cuando Pelé hizo el famoso “globo” a Bengt Gustavson y pateó el balón sin dejarlo caer para el 3-1.

 Mario Zagallo registró el 4-1, al 68′, y aunque Agne Simonsson recortó distancias al 80′, Pelé superó a dos defensas, hizo el remate con la cabeza y el esférico hizo una parábola como en cámara lenta para internarse en la meta, al 90′, para el 5-2 definitivo.

 Al final la histórica estampa: Pelé llora en el hombro del portero Gilmar. Promesa cumplida a su padre, con apenas 17 años ganó el primero de tres mundiales, siendo los siguientes en Chile 1962 y México 1970, donde también fue idolatrado. En Inglaterra 1962 solo jugó la primera ronda.

 Jugó mil 366 partidos y anotó mil 282 goles en toda su carrera, 95 de esos en 107 juegos como seleccionado; su gol mil lo registró el 19 de noviembre de 1969 en la victoria 2-1 sobre Vasco da Gama en el estadio Maracaná, donde dio la vuelta olímpica con una playera con el número mil.

 Luego de retirarse en 1974 con el Santos, volvió a las canchas meses después con el Cosmos de Nueva York. Fue el 1 de octubre de 1977 cuando se despidió definitivamente en la derrota 1-2 del cuadro brasileño con el estadounidense; jugó un tiempo para cada club y anotó un tanto para los norteamericanos.

 Cuenta con una infinidad de distinciones, entre las que destacan: Elegido Ciudadano del Mundo por la ONU, galardonado con la Orden del Imperio Británico, Deportista del siglo XX por el Comité Olímpico Internacional (COI) y Jugador del siglo XX por la FIFA.

 “Nací para el futbol como Beethoven para la música”, dijo algún día, y después de su retiro expresó: “Echo de menos la pelota, la emoción y la energía en el estadio, la lucha por conseguir un buen resultado, la alegría y la tristeza en la victoria y en la derrota”.

 Todavía existe el debate de quién es el mejor jugador en la historia entre él y el argentino Diego Armando Maradona, y ‘O’Rei’ ha aguijoneado al “Pelusa”: “de los argentinos que vi jugar, (Alfredo) Di Stéfano ha sido el mejor” y “el único gol de cabeza importante que marcó Maradona fue con la mano”.

 El futbol brasileño es una constelación de extraordinarios jugadores, como Didí, Garrincha, Vavá, Zagallo, Coutinho, Tostao, Rivelino, Dirceu, Zócrates, Zico, Falcao, Bebeto, Romario, Dunga, Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho, pero nadie, de acuerdo a los analistas, con las virtudes de “O’Rei” Pelé.

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