Grito argentino

La albiceleste vuelve a una final 24 años después y reta a su último verdugo en esa instancia

El holandés Ron Vlaaar se lamenta luego de fallar su pénalti ante la algarabía de los aficionados argentinos

Sergio Romero atajó dos tiros en una definición por penales y Argentina se desahogó con un grito de felicidad contenido durante 24 años cuando Maxi Rodríguez anotó y puso a su selección otra vez en una final del Mundial y encima en Brasil, su más acérrimo rival futbolístico.

Luego de 120 minutos sin goles, Argentina se impuso 4-2 ante Holanda en la definición desde los 12 pasos, y el domingo enfrentará en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro a Alemania, el mismo oponente que le estropeó el festejo en Italia 1990.

Romero, más que “Chiquito” como es su apodo, se alzó como un gigante ante la “Naranja Mecánica” y atajó los envíos de Ron Vlaaar y Wesley Sneijder.

Lionel Messi, Ezequiel Garay, Sergio Agüero y Maxi Rodríguez marcaron los de Argentina, que enfrentará a Alemania en una final mundialista por tercera ocasión, luego de ganarle la de México 1986 con Diego Maradona como genio y figura.

“Para disfrutarlo, para toda esta gente que vino, que nos está bancando (respaldando) desde hace mucho tiempo”, dijo Romero, quien salió de su país envuelto en críticas porque su nivel no era el mejor al ser suplente en el Mónaco francés.

Motivación y suerte

Antes de los penales, Romero escuchó una arenga motivadora de su compañero Javier Mascherano, quien le dijo “hoy te conviertes en héroe”. No obstante, el arquero indicó que los penales son cuestiones del azar.

“Es suerte, es la realidad. Uno puede ir y no llegar, como le pasó al arquero de ellos”, destacó Romero, quien apenas recibió tres goles en seis partidos.

“Tenía confianza en mí, gracias a Dios salió bien”.

En cada una de sus exitosas intervenciones, el arquero se golpeó el pecho y lanzó exclamaciones como “¡Vamos Argentina!”.

Con el encuentro acercándose al final, el técnico de Holanda, Louis van Gaal, agotó el último cambio y no envió a la cancha al portero suplente Tim Krul, quien en la ronda anterior frente a Costa Rica entró en el último minuto del alargue y luego atajó dos penales.

El partido fue jugado con abundante marca a presión, de la cual no pudieron escapar ases como Messi y Arjen Robben, quienes de todos modos exhibieron algunos de sus encantos: el argentino habilidad, a la que le sumó trabajo de equipo, y el holandés velocidad y potencia.

El técnico Alejandro Sabella, ayudante de Daniel Passarella en el Mundial de Francia 1998, señaló que es “una gran alegría, un partido muy difícil, muy cerrado”.

“Creo que en el suplementario o en el segundo podíamos haber ganado, pero así son los partidos del Mundial”.

Dentro de su felicidad, el entrenador se lamentó por el hecho que su equipo llegará a la final con un día menos de descanso que Alemania, y por haber disputado media hora más en el alargue y haber sufrido la tensión en los penales.

“Vamos a ver qué podemos hacer, con menos días de descanso y con un suplementario ante un rival muy fuerte”, apuntó Sabella.

“Humildad, trabajo y vamos a dar el 100% para ver si ganamos”, expuso.

Van Gaal se la jugó con su titular Jaspen Cillessen, quien no detuvo ninguno de los disparos argentinos, aunque en el último de Rodríguez estuvo a punto de tapar la pelota.- AP

“Tenía confianza en mí, gracias a Dios salió bien”.

Sergio Romero

Portero de Argentina




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