Dudas persisten sobre organización del Mundial

RÍO DE JANEIRO, Brasil (Notimex).- Las dudas sobre la capacidad de Brasil de organizar con éxito la Copa del Mundo persisten como consecuencia de los retrasos, los accidentes en las obras y las previsiones de manifestaciones contra el gobierno durante el evento que comienza el 12 de junio próximo.

A pesar de la célebre pasión de Brasil por el futbol y por su selección, en los espacios públicos de Río de Janeiro y Sao Paulo apenas hay referencias al torneo, lo que revela una cierta inapetencia de los brasileños por el Mundial.

Una encuesta publicada en abril por el instituto de la revista Carta Capital reveló que apenas el 45 de la población apoya ahora la celebración del certamen en Brasil, y ya son más quienes se declaran en contra.

Ante el rechazo popular, las autoridades mantienen una política de defensa del evento y aseguran que dejará un legado positivo para la imagen del país, pese a que la prensa reporta –casi a diario- problemas y retrasos por huelgas, accidentes laborales o previsión de protestas.

Sin ir más lejos, la semana pasada el gobierno paralizó las obras de la Arena Pantanal, uno de los 12 estadios donde se disputará el mundial, tras la muerte de un trabajador electrocutado que podría no haber seguido las medidas de seguridad a causa de los retrasos en la construcción del mismo.

Se trata de la novena víctima en las obras de los estadios para la Copa del Mundo, una cifra muy alta si se tiene en cuenta que en Sudáfrica 2010 fallecieron dos personas y en Alemania 2006 ninguna.

Por otra parte, el ministerio de Trabajo también ordenó la paralización de los trabajos de construcción de algunas zonas de la nueva terminal del aeropuerto internacional de Viracopos, en la ciudad de Campinas, situada a unos 80 kilómetros de Sao Paulo y fundamental en el transporte de las delegaciones y las selecciones.

El secretario general de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), Jerome Valcke, tiene previsto visitar esta semana Brasil para dar el visto bueno a los estadios cuyas obras prosiguen a contrarreloj, en especial el de la inauguración, el Itaquerao.

Aunque Valcke fue uno de los miembros de la FIFA que más críticas expresó contra Brasil, el secretario general aseguró en una entrevistada publicada hoy por la FIFA que ‘los aficionados disfrutarán de un gran campeonato’ y garantizó seguridad para los aficionados.

‘La seguridad es un problema en todas partes del mundo. También depende de la forma en que te comportes. Asegúrate de disfrutar de Brasil simplemente como es Brasil. Si en algunas ciudades te dicen que no deberías pasear por ciertas zonas, deberías obedecerlo. Hay zonas y partes de las ciudades a las que uno no va. No es sólo en Brasil; en todo el mundo es así’, explicó el francés.

Los incidentes recientes en ciudades mundialistas como Río de Janeiro, Sao Paulo o Salvador de Bahía han provocado preocupación, y en algunas zonas las autoridades han tomado medidas de urgencia.

En Río, por ejemplo, el gobierno decidió avanzar un mes el plan de seguridad durante la Copa ante el aumento de los crímenes en los últimos meses, y desplegó en las calles dos mil efectivos suplementarios de la policía militar, civil y otros cuerpos de seguridad del Estado.

Ello después de que se conociera que los homicidios aumentaron un 21.9 por ciento en el primer trimestre de 2014 en la ciudad respecto al mismo periodo de 2013, así como el robo al transeúnte (46.5 por ciento) y el robo de vehículos (50.7 por ciento), según datos del Instituto de Seguridad Pública (ISP) de la excapital.

También en Sao Paulo las cifras indican un alza en los crímenes violentos, que pasaron de 48 mil 262 en el último trimestre de 2013 a 55 mil 509 en el primer trimestre de 2014, lo que supone un aumento del 15 por ciento en la ciudad donde se debe disputar la inauguración del torneo.

Preocupa, igualmente, que los sindicatos de sectores como la policía o los transportes públicos aprovechen la Copa para hacer oír sus reivindicaciones y paralicen sectores considerados de importancia estratégica, como la seguridad o la movilidad pública, como ya han amenazado en ciudades como Río de Janeiro o Bahía.




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