Cuatro amigos ingleses viajan a pie hacia el Mundial de Brasil

Después de Buenos Aires pusieron rumbo al norte por la costa atlántica y pasaron por Uruguay, donde la turística ciudad de Punta del Este fue uno de los lugares de paso.

Después de Buenos Aires pusieron rumbo al norte por la costa atlántica y pasaron por Uruguay, donde la turística ciudad de Punta del Este fue uno de los lugares de paso.

RÍO DE JANEIRO  (EFE).- David Bewick, Adam Burns, Pete Johnston y Ben Olsen, cuatro amigos ingleses residentes en Australia, se encuentran en la recta final de un viaje a pie por América Latina que tiene como destino el Mundial de Brasil y que terminará el próximo 8 de junio en Porto Alegre.

La idea se les ocurrió “en febrero de 2013, una noche de borrachera en un pub de Sydney”, según el relato hecho hoy a Efe vía telefónica y desde un hotel próximo a Porto Alegre por Burns, quien asegura que “a partir de 2013 empezó el ahorro de dinero con el objetivo del viaje”.

El periplo comenzó por Mendoza (Argentina) el pasado mes de marzo. Tras atravesar caminando desiertos, glaciares, pueblos, barrizales y hasta bosques, estos tres hinchas de la selección inglesa llegaron a Buenos Aires.

En la capital argentina aún les quedaba mucho camino por recorrer. Llevaban unos 1.200 kilómetros, de los 1.966 que quieren caminar en total hasta el destino. La cifra coincide con el año en que Inglaterra ganó el único Mundial de su historia.

Después de Buenos Aires pusieron rumbo al norte por la costa atlántica y pasaron por Uruguay, donde la turística ciudad de Punta del Este fue uno de los lugares de paso.

Hoy ya están en territorio brasileño y calculan que el lunes, día 8, llegarán a Porto Alegre, desde donde se desplazarán a Manaus en avión para asistir al debut de su selección, el día 14 de junio, frente a Italia.

También viajarán por aire al resto de ciudades donde juegue Inglaterra. Una vez en Brasil terminaron las caminatas.
Según Burns, “el hecho de caminar durante meses por tres países locos por el fútbol como son Argentina, Uruguay y Brasil está siendo increíble y el hecho de hacerlo con amigos mejora la experiencia”.

“Descubrimos cosas nuevas cada día y es todo muy inspirador, pero también hay una parte mala, que empieza por el cansancio, la incomodidad de tener que cargar todo el equipaje, o el sencillo hecho de tener que pasar, a veces, varios días sin darnos una ducha”, dice Adam mientras se ríe a carcajada limpia y tras explicar que alojarse en hotel no es lo habitual, ya que en el “75 % de las veces acampamos en el suelo”.

Pone como ejemplo una travesía de tres días por el desierto, en Argentina, cuando se llegaron a plantear- “¿Qué cojones estamos haciendo?” Justo después de decir eso, lo matiza con un “pero siempre acabamos llegando a la conclusión de que ha valido la pena, porque hemos visto lugares a donde los turistas nunca van”.

Burns tiene 27 años y es relaciones públicas, Bewick tiene 32 y es geólogo, Olsen 31 y es periodista y Johnston, que acaba de llegar a los 30, es un “hombre internacional del misterio, porque nadie sabe qué hace ni como gana el dinero”, dice su amigo irónicamente.

Todos viven y trabajan en Australia y es allí a donde desean volver cuando acabe este largo viaje, aunque Burns se plantea quedarse a vivir en América Latina.

Piensan en un nuevo viaje de características similares para el Mundial de 2020, que se celebrará en Rusia. “Sería maravilloso, pero no sabemos si seguiremos solteros, si nuestros jefes nos lo volverán a permitir y si tendremos el dinero de nuevo”, matiza.

El día 8 de junio los cuatro caminantes pisarán el círculo central del estadio Beira-Rio de Porto Alegre. La FIFA ya les ha dicho que les permitirá hacerlo y los periodistas les esperan. Los 1.966 kilómetros llegarán a su fin.

Ellos desean con todas sus fuerzas que en su próximo viaje tengan que recorrer 2.014 kilómetros. Querrá decir que Inglaterra habrá conseguido su segundo título mundial. EFE




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