Con el liderazgo del “Jefecito”

Mascherano, el capitán moral de los argentinos

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Javier Mascherano (derecha) forcejea con el volanete belga Eden Hazard en el partido de los cuartos de final de la Copa del Mundo


Gladiador del mediocampo, Javier Mascherano es el capitán sin cinta de Argentina, ya que le cedió ese honor a Lionel Messi. Pero su voz es la que retumba más fuerte dentro del equipo que chocará con Holanda por el pase a la final del Mundial.

Conocido como el “Jefecito”, por la gran personalidad que exhibió desde muy joven, Mascherano era el capitán argentino hasta que cedió ese halago a Lionel Messi en la Copa América de 2011.

Incluso hasta pidió que el representante de los jugadores fuera la “Pulga” y después, durante la gestión del actual técnico Alejandro Sabella, siguió dando un paso atrás sin hacer ruido.

Mascherano y Messi, compañeros en el Barcelona, se llevan muy bien dentro y fuera de la cancha. Entre ambos, cada uno a su manera, han sido fogoneros para que Argentina se instale por primera vez en 24 años en una semifinal de un Mundial.

“Estamos en un lugar donde Argentina no ha estado por largo tiempo”, dijo Mascherano. “Estas oportunidades vienen de vez en cuando y no hay que dejarlas pasar”.

Se adapta a todo

La ductilidad de Mascherano es encomiable: en Barcelona suele jugar como central, mientras que en Argentina es un tractor del mediocampo. Es además, un poco la voz cantante del equipo.

“Estoy cansado de comer mie…” (estiércol), fue la frase con la que motivó Mascherano a su equipo en la intimidad antes de los cuartos de final ante Bélgica.

Esa frase emparenta con el hecho de que Argentina no avanzaba a semifinales desde Italia 1990 y que no tuvo halago alguno en la Copa América desde 1993 en Ecuador.

Los medios argentinos se encargaron de ventilar esa frase que al parecer conmovió a sus compañeros.

“Lo que uno dice en la intimidad queda ahí, son cosas del fútbol que no vienen al caso explicar”, señaló Mascherano, único futbolista en el mundo que ha ganado dos medallas olímpicas de oro, en Atenas 2004 y Beijing 2008.

“En el grupo siempre está primero el nosotros que el yo”, agregó el jugador quien se hizo en River Plate, y que además jugó en Corinthians, West Ham y Liverpool.- AP




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