Colombia, con una muralla

La mejor defensa de Sudamérica mantiene su nivel en el Mundial

La mejor defensa de las eliminatorias en Sudamérica fue la de Colombia y ahora en la Copa del Mundo apenas ha recibido dos goles en cuatro partidos.

Se perciben seguridad y garantías en la retaguardia de Colombia, distintivos que en la antesala del torneo no se daban como fijos tras las lesiones que dejaron fuera en el último momento al cruzazulino Luis Amaranto Perea y a Edwin Valencia. A las dudas se sumaba la incertidumbre por las prestaciones que podía aportar su eje Mario Alberto Yepes.

“Verdaderamente, con la defensa, este equipo está jugando a gran nivel. Eso es lo que nos ha permitido avanzar hasta donde hemos llegado”, dijo Carlos Valdés.

Y con miras al choque contra Brasil, el éxito de Colombia se sostiene en gran medida por el despliegue defensivo, con su capitán Yepes más vigente que nunca a sus 38 años.

La decisión más acertada que pudo tomar Yepes fue optar por jugar la última temporada de la liga italiana en el modesto Atalanta en lugar del Milán, todo con el objetivo de llegar a su primer Mundial con minutos y ritmo.

“En un momento de su carrera en el que por ahí muchos pensaban que Mario no iba a poder estar en plenas condiciones para el Mundial, siempre sacó esa jerarquía y valor que siempre le ha caracterizado”, destacó Valdés.

Solidez defensiva

En la eliminatoria sudamericana, entre nueve participantes, Colombia apenas recibió 13 goles en 16 partidos.

Pero siempre hubo cierto recelo sobre el bloque del fondo, en el que Yepes y Cristian Zapata son los centrales, con Pablo Armero y Camilo Zúñiga de laterales. Armero llegó con poca continuidad a Brasil tras fichar por el West Ham a mitad de temporada, mientras Zúñiga terminó muy justo su recuperación tras una cirugía de rodilla que lo tuvo más de un semestre de baja.

Zapata cubrió el puesto tras la baja del veterano Perea, el titular habitual.

Con un fiable portero como David Ospina, la línea defensiva bascula con propiedad a pesar de los cambios. Un aspecto llamativo es que los veloces laterales toman precauciones cuando suben al ataque, así que Colombia rara vez es sorprendida mal parada.

Ahora se presenta la prueba máxima: maniatar a Brasil y a Neymar, autor de cuatro goles en el torneo.

Aunque los socios de ataque de la estrella de la selección anfitriona no andan igual de afinados, y el juego creativo en la zona media tampoco alza vuelo, Valdés advirtió que Colombia no puede pasar por alto las virtudes de los brasileños.

“Todos sabemos que Brasil, por tradición, es una selección que juega a tener la pelota, a aprovechar el espacio, que por ahí no es muy fuerte levantando la pelota por los costados y llegando al área con el juego aéreo ofensivo”, dijo el zaguero del San Lorenzo. “Pero con la capacidad que tienen cada uno de sus jugadores, se acomoda a las circunstancias del partido. Hay que estar atentos y concentrados”.

El efecto James

Valdés elogió la aportación de James Rodríguez, que comparó con la de Neymar en Brasil.

“Neymar es un gran jugador, importante para Brasil. Pero James Rodríguez también lo es para nosotros. Aporta mucho al equipo. Pero lo más importante es el bloque, el equipo en sí”, indicó.

“Esta selección ha crecido mucho no solo en la parte deportiva. También mental”, expuso. “Brasil, por tradición, juega a dominar y a tener la pelota. Pero nuestros jugadores se adaptan a la situación de cada partido”, sostuvo.

“Esta generación de jugadores está mostrando otro tipo de fútbol colombiano y diferente al que se ha visto en otros Mundiales”.- AP y EFE




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