Clima infernal para Inglaterra en la Amazonia brasileña

RÍO DE JANEIRO, Brasil (Notimex).- ‘Los ingleses hicieron mucho mal al mundo y lo han llenado de estupideces como el futbol’, dijo alguna vez Jorge Luis Borges, escritor y poeta argentino fallecido en 1986, eterno y frustrado candidato al Premio Nobel de Literatura, horrorizado por lo multitudinario y desapacible que le resultaba ese deporte universal, inventado en las islas de la bruma.
 
Cargaba en contra de los ingleses, aunque anglófilo por formación familiar, reconocía su superioridad cultural y como Roy Hodgson, entrenador del equipo británico que participará en el XX Campeonato Mundial de Futbol, también odiaba el calor, las selvas, las distancias territoriales y los gritos desaforados de multitudes como las que asistirán al torneo de Brasil de este año.
 
Hodgson se resistió inútilmente a que su equipo jugara en Manaos, en el corazón de la jungla brasileña, cuyo pasado de gloria ni conoce, ni le importa, pero sí le preocupan los aspectos ambientales y climáticos.
 
Para el técnico inglés, su pesadilla inicial consistirá en enfrentar con altas temperaturas en esa capital del estado de Amazonas al representativo de Italia –tres veces campeón mundial-, en el primer juego de la contienda dentro del Grupo D.
 
Flemático, despectivo, Mr. Hodgson dijo que le era más tranquilizador batirse hasta después –el 19 de junio, en Sao Paulo y el 24, en Belo Horizonte- contra Uruguay y Costa Rica, informándose y conformándose con el pronóstico del tiempo que prevalecerá en ambas ciudades sureñas, oscilante entre los 20 y 24 grados centígrados.
 
En Manaos, en cambio, la temperatura variará entre los 30 y 34 grados, en un clima tropical que será infernal y un verdadero problema para los futbolistas ingleses, quienes, en voz de su técnico expresaron su descontento, ‘hubiéramos preferido tener como escenario de ese partido inaugural en Porto Alegre, Río Grande do Sul, cuyo clima es templado, casi frío’, dijo Hodgson.
 
Manaos –sede polémica y que ningún seleccionador quería-, resultó difícil de dominar hasta para los fundadores de esa aldea de pescadores, quienes aparecieron en 1849, desarrollando faenas agotadoras en la extracción del caucho selvático, hasta convertirla en una ciudad de 70 mil habitantes medio siglo después, al llegar a su apogeo esa industria originada en la profundidad de la floresta.
 
Los magnates edificaron mansiones extravagantes, trajeron mosaicos y lozas de Portugal, columnas de mármol de Carrara, muebles y ebanistería de Francia, modistos y sastres de Inglaterra y en el colmo del mal gusto, mandaron levantar el teatro Amazonas -símbolo mayor del vértigo de sus fortunas- donde cantó Enrico Caruso y bailó Ana Pavlova.
 
Sin embargo, el contrabando y robo de las semillas de la Hevea Brasiliensis, embarcadas a Londres por el plantador y botánico Henry Wickham para su posterior cultivo en Malasia, provocaron la caída y ruina de la población ribereña que languideció hasta morir, para ser resucitada en el último tercio del siglo XX, convertida entonces en zona franca del comercio regional y mundial.
 
Como aduana del futbol mundialista, Manaos recibirá a Camerún y Croacia, el 18 de junio de 2014 a Estados Unidos y Portugal, el 22 y a Honduras y Suiza el 25, con los horarios originales modificados para evadir en lo posible la humedad y el calor, iguales a los que padecerán los equipos que compitan en Recife, donde se enfrentarán Costa de Marfil y Japón, el 14 de junio.
 
Además de Fortaleza y Bahía, Manaos y Recife están ubicadas sobre el paralelo 0, de la línea ecuatorial que divide al mundo en dos y en consecuencia, hubo que modificar siete partidos inmediatamente después del sorteo de grupos del 6 de diciembre, permitiendo que éstos empezaran tres horas más tarde.
 
La hora del juego entre Italia e Inglaterra, cambió por presión de los británicos a Joseph Blatter -presidente de la Federación Internacional de Futbol (FIFA)-.
 
A quienes, sin mayor trámite, secundaron e hicieron coro los suizos, croatas, estadounidenses y portugueses, argumentando que ante ello, podrían contar con mayores posibilidades de triunfar y pasar a la siguiente fase.

‘Hubiéramos preferido una sede con clima más agradable’, clamó con arrogancia y sin recato Roy Hodgson, pero Artur Virgilio, alcalde de Manaos, reviró airado: ‘y nosotros hubiéramos preferido que Inglaterra no viniera, sino un equipo mejor, con más futbol y un técnico más sensible, culto y educado, porque éste no tiene idea ni curiosidad acerca de lo que significa la Amazonia brasileña para el mundo y de paso, sin que sueñe en conocer nuestra ciudad’.
 
El estadio Arena Amazonia, con un promedio menor a los mil asistentes por partido en el campeonato regional de futbol, se colocó en el número 19 de 26 estados, en cuanto a presencia y promedio de público.
 
Puede no ser un escenario tradicional como los estadios de Maracaná o el Mineirao, pero –justifica Artur Virgilio- atraerá a miles de aficionados debido a su localización geográfica en la mitad de la selva más grande del mundo
 Les guste o no, a los alumnos de Roy Hodgson, en ese llamado ‘Grupo de la Muerte’, también deberán enfrentar las distancias y recorrer cuatro mil 464 kilómetros sólo en la primera fase.
 
Dejarán la capital de la selva y jugarán en Sao Paulo –a tres mil 800 kilómetros- contra Uruguay, para finalmente, si sobreviven al calor y a los viajes interminables dentro del país-continente, ir a Belo Horizonte a jugar contra Costa Rica a las once de la mañana del 24 de junio de este 2014, el año que puede ser el de su despedida mundialista, con viaje de vuelta a Londres, sin pompa, ni circunstancia.




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