Brasil 2014

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Los jugadores deberían agradecer a los preparadores físicos. Los equipos se prepararon muy bien para el calor, la humedad y los viajes largos. Están resistiendo la carga que representa jugar cada cinco o seis días.

Un mejor estado físico permite a los equipos atacar a mayor velocidad de forma continua. Los jugadores se fatigan y acalambran en algunas de las sedes más calurosas, pero no se resienten como hubiera sucedido hace 10 ó 20 años. “Pensamos que, por el calor, tratarían de ahorrar energías”, comentó el ex internacional nigeriano Sunday Oliseh, hoy miembro de un grupo de la FIFA que analiza las innovaciones tácticas y otras tendencias. “Pero juegan a mil de principio a fin”.

Como locales

Los equipos americanos se sintieron tan a gusto en Brasil como los bañistas cariocas de Copacabana y por ello no es extraño que la mitad de los conjuntos que sobrevivieron a la primera fase sean del hemisferio. “Los equipos sudamericanos tienen una actitud que no percibo cuando juegan en otros sitios”, comentó el ex técnico de Liverpool Gerard Houllier, integrante del mismo grupo de trabajo que Oliseh.

Delanteros en forma

Los delanteros están encontrando el arco a menudo en Brasil. Arjen Robben y Robin van Persie ya llevan tres goles cada uno. Cinco goles le alcanzaron al alemán Thomas Muller para ser el máximo cañonero en Sudáfrica 2010. El colombiano James Rodríguez ya marcó cinco en cuatro partidos. Y Lionel Messi lleva cuatro, lo mismo que Muller y Neymar.

“Creo que una de las razones por las que tenemos tantos goles es que contamos con una extraordinaria generación de atacantes”, opinó Houllier.

La pelota

Los jugadores criticaron mucho el balón usada en el Mundial de 2010 por la forma en que se movía en el aire. Un grupo de estudio de la FIFA dijo que alcanzaba una velocidad increíble. El balón de 2014 funciona bien, como demostró James con el que probablemente sea por ahora el mejor gol del torneo (el 1-0 contra Uruguay). Los equipos tuvieron varios meses para practicar con el “Brazuca”.




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