Alegrías para un país

El pueblo colombiano está esperanzado en la victoria frente a Brasil

Los colombianos sonríen de oreja a oreja. No paran de celebrar la cadena de éxitos del combinado nacional y muchos se aventuran a soñar con la conquista de la Copa del Mundo.

La ansiedad se ha apoderado de los más fanáticos y el jolgorio se mezcla con un sentimiento de logro y expectativa por el partido de hoy contra el anfitrión del Mundial, Brasil.

“Sabemos que este momento que estamos viviendo motiva y emociona al pueblo colombiano y nosotros esperamos eso”, comentó el delantero Adrián Ramos. “Nosotros seguiremos haciendo nuestro trabajo para darle ánimos, y fuerza a todo nuestro pueblo que merece tanta alegría”.

Sin proponérselo, la estrella James Rodríguez, sus compañeros y el técnico José Pekerman cambiaron el rostro de los colombianos y han unido a un país que hace poco estuvo profundamente polarizado por una agria campaña electoral a la presidencia.

La elegancia y altruismo del equipo colombiano son casi lo único en que el presidente Juan Manuel Santos y su rival político, el ex presidente Álvaro Uribe, parecen estar de acuerdo estos días, mientras pugnan por la gestión de las conversaciones con las FARC.

Hasta esa guerrilla ha reclamado su parcela entre la fanaticada. Antes del torneo, los negociadores rebeldes enviaron al equipo una carta que decía: “con gente como ustedes, seguro que llegaremos lejos”.

Esta semana se decretó una “tarde cívica” para que los funcionarios públicos puedan seguir el partido en sus casas y se espera que muchas empresas del sector privado sigan el ejemplo.

“Jamés (en referencia al ‘crack’ del equipo) pensé que este día llegaría, jamés pensé que un día en cuartos estaría, jamés pensé que James tanto bien a mí me haría, jamés pensé que en un partido tanto gritaría”, entona una canción en honor al volante cafetero.

Es la época más dulce

La primera vez que Colombia jugó en una Copa Mundo lo hizo en Chile en 1962. Su hazaña fue haber empatado 4-4 contra la Unión Soviética y haber marcado un gol olímpico.

Con la generación del “Pibe” Valderrama, reapareció en Italia 1990, avanzó a octavos y un error del arquero René Higuita provocó su salida del torneo. Se clasificó al Mundial de Estados Unidos 1994, luego de golear 5-0 a Argentina en Buenos Aires en un partido eliminatorio, pero luego todo salió mal.

El zaguero Andrés Escobar metió un autogol, lo que selló su suerte: 10 días más tarde fue asesinado por el guardaespaldas de dos sujetos vinculados con el narcotráfico.

Francia 1998 terminó en primera fase y ahora, luego de 16 años de frustraciones, una generación de oro ha recobrado el esplendor de su mejor balompié, con un rostro fresco, joven, y con personalidad sorprendente.

Colombia ha dejado en la lona sus contrincantes. James, su líder en la cancha, fue el jugador más efectivo de la primera ronda del torneo e hizo olvidar a otro astro, Radamel Falcao, ausente de Brasil por lesión.

Cuando el equipo juega, el país virtualmente se paraliza. Las calles lucen desoladas. Aparentemente ningún país tiene fanáticos tan dedicados como Colombia. De 19 países encuestados por YouGov.com para The New York Times antes del certamen, sólo el 6% de los colombianos dijeron no estar interesados en el Mundial; siguió México con un 8% y Argentina con 10%. Los Estados Unidos, en tanto, contaron un 60% de apáticos.

Los sin techo de Bogotá también participan de la fiesta y observan los duelos de Colombia en pantallas gigantes instaladas por la alcaldía en parques públicos, incluyendo la Plaza de los Mártires, en el centro de la ciudad.

Las mujeres, un tanto indiferentes al fútbol en el pasado, se han transformado en fanáticas que no paran de aclamar a James y a Pekerman como sus ídolos.

La parranda que sigue a las victorias ha generado violencia y ha afectado algunas celebraciones. En Bogotá hubo 11 muertos luego del partido contra Grecia, pero la alcaldía reforzó la seguridad y prohibió la venta de licor los días de juego.

Ahora, bajo el eslogan “Báilate el Mundial”, desarrolla campañas de cultura ciudadana en torno al baile y la armonía. “Las cinco claves para celebrar el mundial en Bogotá: bailar, jugar, brincar, abrazar y cantar”, precisó la alcaldía el jueves. Las medidas han brindado buenos resultados y los actos de violencia declinaron, según diferentes informes de la policía y alcaldías.

Cuadrado, el socio ideal

Si James Rodríguez se ha destapado como el goleador del Mundial, su socio en el medio campo, Juan Guillermo Cuadrado, lo ha hecho como el mejor armador.

Hoy, todas las miradas estarán sobre James. Pero con sus virtudes abundantemente estudiadas, la clave para imponerse podría estar en el regateador volante que ya ha surtido cuatro pases de gol.

“Nos vamos a enfrentar a una gran selección, muy difícil, que tiene mucha historia, ha venido haciendo las cosas muy bien en los mundiales, tiene mucha tradición, y nosotros tenemos que estar muy tranquilos ante eso”, dijo Cuadrado.

El escurridizo volante de la Fiorentina, apodado “La Vespa” en Italia por sus veloces arrancadas, ya estrenó su cuenta goleadora con un tanto de penal frente a Japón.

“Sabemos que Colombia es un país futbolero y todo lo que el fútbol genera”

Carlos Sánchez

Mediocampista de la selección colombiana




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