Milagro boricua en el Clásico Mundial
Por Antonio Bargas Cicero
“El artista” inspiró a Puerto Rico.
El “Capitán América” no pudo estar presente para salvar a Estados Unidos.
Mientras los estadounidenses siguen siendo incapaces de sobresalir en el torneo que ellos inventaron, los boricuas gozan de un renacer en la pelota con una inesperada aparición en la final del Clásico Mundial de Béisbol.
¿Quién iba a decir que Puerto Rico, estando en el “grupo de la muerte” en la primera ronda, junto con Venezuela y República Dominicana, y ubicado en otro sector durísimo con los dominicanos y norteamericanos en Miami, alcanzaría estas instancias? Y quien lo ayudó a sobrevivir en la segunda ronda en el Marlins Park es el mánager Edwin Rodríguez, despedido por los Marlines, a los que dirigió dos temporadas.
Luego, en San Francisco, los peloteros de la “isla del encanto” mandaron a su casa a Japón, el bicampeón, y un equipo que a pesar de estar formado sólo con jugadores de su liga local, era igual de complicado que sus antecesores por su disciplina, talento y respeto a los fundamentos del juego.
¿Un milagro? Definitivamente.
El talento de Grandes Ligas es evidente en el equipo puertorriqueño. El entusiasta y hábil primer bate Angel Pagán, de regreso en el AT&T Park, donde colaboró al título de Serie Mundial de los Gigantes de San Francisco, es líder de bateo de la selección con .367. El torpedero Mike Avilés encabeza el departamento de carreras producidas (9). El receptor Yadier Molina, uno de los mejores en Gran Carpa, es el líder espiritual con su impecable defensiva, capacidad para frenar a los rivales en las bases y magistral manejo del pitcheo. Y eso que Carlos Beltrán (.207) y Alex Ríos (.192), sus grandes cañoneros en las Mayores, ni siquiera han tomado su paso.
Pero lo que tiene al conjunto de Rodríguez en la antesala de su primer campeonato en el Clásico es su pitcheo. Un cuerpo de serpentinas sin ningún elemento actualmente en el mejor béisbol del mundo. Puerto Rico probablemente no estaría en la final sin Nelson Figueroa, quien compila récord de 2-0 y efectividad de 1.80 en 10 entradas lanzadas.
La forma en que maniató a los estadounidenses para asegurar el pase a semifinales, con una recta que no alcanza las90 millaspor hora y basándose en colocación e inteligencia, fue impresionante, aunque no del todo sorpresiva. Si bien su récord en Grandes Ligas es muy discreto -20-35; 4.55 en 499 entradas lanzadas-, el derecho neoyorquino, un artista en su tiempo libre que diseñó unas playeras para ayudar a una buena causa con motivo de los ataques terroristas del 11 de septiembre, como escribí en una crónica para el Diario de Yucatán cuando debutó enla Liga Mexicanacon Chihuahua, en el Kukulcán, ha destacado en el béisbol de Taiwán, República Dominicana, en general del Caribe y en Estados Unidos.
El día que le tocó lanzar contra los Leones en Mérida retiró a sus primeros 11 rivales y, aunque se cansó ese día, terminó esa temporada, la de 2007, con 10 juegos completos con los Dorados. Figueroa, quien cumplirá 39 años en mayo, ha tenido que jugar prácticamente por todo el mundo para demostrar su valía. Varios de sus compañeros boricuas en un “staff” “sin nombres” aprovechan el Clásico para hacer lo mismo.
Los abridores Giancarlo Alvarado y Orlando Román, que lo han hecho bien en dos aperturas cada uno, lanzaron en Japón el año anterior y también pasaron porla Liga Mexicana(otros seleccionados puertorriqueños que vieron acción enla LMBson el jugador de cuadro Luis Figueroa y el primera base Carlos Rivera, así como el inicialista Pedro Valdés, quien jugó con Yucatán en 2011). Los relevistas Fernando Cabrera (3SV) y J.C. Romero (1SV), sin equipo actualmente, tienen experiencia enla Gran Carpa, pero se pasaron el 2012 en Triple A (el zurdo Romero brevemente jugó con San Luis y Baltimore). El resto de los pítchers de la selección puertorriqueña son una interesante mezcla de juventud y experiencia. José dela Torree Hiram Burgos son prospectos de Medias Rojas y Cerveceros, respectivamente; el zurdo Xavier Cedeño tuvo un buen desempeño con el Oaklahoma City de Triple A, y Mario Santiago, un derecho que pertenece a los Dodgers, mantuvo a raya a los peligrosos japoneses en casi cinco episodios, hasta que una molestia física lo obligó a salir.
Excelente la labor del couch Ricky Bones, un ex lanzador de Grandes Ligas que tabajó varios años como instructor de pitcheo en sucursales de los Mets y ahora es couch de bulpén con el equipo grande. Bones es parte de un estelar grupo de couches, que incluye a Carlos Baerga, Carlos Delgado y José Valentín. “Sabíamos que teníamos algo bueno cuando libramos la segunda ronda”, comentó Rodríguez. “Llegar aquí (a San Francisco) y eliminar a Japón significa mucho. “Hay muchas emociones. Sabemos que muchas personas en Puerto Rico están observando. Esta es una gran actuación y un enorme logro para la gente de Puerto Rico, no sólo para los jugadores y jóvenes, sino para toda la gente de Puerto Rico”.
Puerto Rico no está haciendo otra cosa más que ganar cumpliendo con los detalles del juego. La defensiva apoya al sólido pitcheo; un buen ejemplo son los dos vistosos lances del segunda base Irving Falu contra Japón. La ofensiva fabrica carreras, aprovecha lo que el rival le da, y como resultado, una nación con un brillante pasado en el béisbol, que en los últimos años fue opacada enla Seriedel Caribe y en la producción de peloteros a Grandes Ligas, sobre todo por Venezuela, intenta cambiar su presente en los diamantes.
Sin embargo, el trabajo aún no acaba. “Falta un triunfo”, expresó Pagán.
LA DEBACLE DE ESTADOS UNIDOS
El Clásico Mundial se encamina a otro éxito en lo deportivo. A las semifinales en San Francisco llegaron por primera ocasión Puerto Rico y Holanda. La final de mañana entre boricuas y dominicanos u holandeses será inédita.
El objetivo de desarrollar el béisbol a nivel mundial se está cumpliendo con creces.
Empero, Estados Unidos, el país que inventó el juego, el país de las Grandes Ligas, va de 3-0 en sus intentos por alcanzar la final del Clásico. Además de lidiar con la notable apatía de los medios de comunicación y varios peloteros estelares de esa nación hacia el torneo (el zurdo de los Filis, Cole Hamels, habría capturado el sentimiento de varios jugadores nortemearicanos al decir que “ganarla Serie Mundiales más importante que cualquiera que sea el trofeo que dan en el Clásico Mundial”), en buena parte porque se realiza en plena pretemporada de Grandes Ligas, la selección estadounidense tuvo que complacer a los gerentes generales de los equipos de los jugadores que llevó. El timonel Joe Torre, quien trabaja para las Ligas Mayores y sintió que tenía que quedar bien con los clubes, tomó decisiones para darles juego a todos sus peloteros y cumplir con los requerimientos de sus equipos; por ejemplo, dejó en la banca al cañonero Giancarlo Stanton en un partido de vida o muerte contra Canadá y mantuvo en la loma a un titubeante Vinnie Pestano en un momento crítico contra Puerto Rico, cuando lo indicado era llamar del bulpén al experimentado zurdo Jeremy Affeldt. Pestano le dio base por bolas al zurdo Carlos Rivera con la casa llena y aceptó sencillo de dos anotaciones de Andy González, que marcó la diferencia.
Con esa mentalidad es imposible ganar.
El mánager dominicano Tony Peña y el boricua Edwin Rodríguez han dirigido cada entrada para triunfar. Eso es lo principal para ellos. Peña, incluso, ha utilizado en cada uno de sus juegos al cerrador Fernando Rodney, lo que no tiene muy contento a su equipo, Tampa Bay. Torre nunca pensó así. Quiso ser campeón y al mismo tiempo tener satisfecho a cada organización y jugador, y eso es casi imposible. A un Mundial se va a ganar y ya. No hay más en que pensar. Claro, este torneo se realiza en la pretemporada, y por lo tanto habría que pensar en alguna modificación para que sea más cómodo para los participantes. Tal vez cada cuatro años reducir la campaña regular dela Gran Carpapara que el torneo arranque en abri, con todos los jugadores en buena forma luego de los entrenamientos de primavera.
No hay excusa para que una alineación con tres jugadores más valiosos dela Liga Nacional, con los dos máximos jonroneros en el Viejo Circuito el año anterior, Ryan Braun y Stanton, se haya visto tan mal ante Figueroa y un bulpén boricua que empezó el torneo lleno de dudas. Cierto, pesó la ausencia de David Wright, el “Capitán América” que había sido la bujía del equipo en el torneo, pero ese orden al bate tenía mucho talento aún sin el tercera base; su reacción fue tardía y se quedó a un jit de avanzar a San Francisco. Mientras Estados Unidos no se comprometa al 100%, difícilmente conquistará el Clásico. En los reveses frente a Dominicana y Puerto Rico, que perdió por un total de tres circuitos, hicieron falta Mike Trout, Josh Hamilton, Buster Posey, Andrew McCutchen, Prince Fielder y Bryce Harper, estrellas que saben embasarse, tienen poder y producen carreras. Cada uno de ellos estaba sano y simplemente no quisieron participar en el Mundial.Tom Verducci, de “Sports Illustrated”, señaló que Estados Unidos conectó apenas un cuadrangular en seis encuentros, y jugadores como Stanton, Pestano, Eric Hosmer y Tim Collins, que están en clubes perdedores enla Gran Carpa, se vieron incómodos en este torneo de alta presión.
El torneo necesita cambiar varias cosas (Estados Unidos no pudo reemplazar al lesionado Wright a la mitad de una ronda; quedando mermado; equipos como Japón y Holanda tuvieron mucho más tiempo de preparación que otros como México y Estados Unidos, que apenas jugaron dos partidos de preparación, y tiene que ser una obligación que todos los jugadores seleccionados vayan, a excepción de que haya alguna lesión, para evitar las constantes bajas) para seguir creciendo. Y también requiere de un compromiso total de parte de Estados Unidos. “Necesitamos formar buenos equipos que produzcan resultados positivos”, comentó el nudillero R.A. Dickey, quien agregó que “parte de la responsabilidad de que el torneo sea más popular en Estados Unidos es de la prensa y de la forma en que lo presente”.