México vence a Estados Unidos 5-2
PHOENIX, Arizona (Por Antonio Bargas Cicero, enviado).- El Chase Field fue de nuevo un escenario de alegría para Adrián González y de pesadilla para Joe Torre.
Cobijado por el apoyo de miles de ruidosos y animados aficionados, el Tricolor se recuperó de la derrota ante Italia para superar claramente a Estados Unidos, 5-2, y revivir en el Grupo D del Clásico Mundial de Béisbol, ante 44,256 personas, en su mayoría mexicanos que hicieron sentir al Tri como en casa.
La victoria por nócaut de los italianos, 14-4, frente a Canadá, puso de cabeza al sector que se disputa en Arizona, con los europeos al frente con marca de 2-0, seguidos por los mexicanos (1-1); los estadounidenses y canadienses están en el fondo con 0-1 cada uno. Adrián González, Luis Alfonso Cruz, Yovani Gallardo y Sergio Romo, quien se apuntó el salvamento con una entrada sin problemas, guiaron la victoria. Fue un ambiente de primera el que se vivió en la casa de los Cascabeles de Arizona, digno de una Serie Mundial. “El equipo, desde ayer (jueves), estaba listo para olvidar lo del otro juego (contra Italia) y salir a jugar de nuevo”, señaló Rick Rentería, timonel de México.
Y vaya que así fue. Los cuatro primeros en la alineación continuaron encendidos y R.A. Dickey, el actual Cy Young de la Liga Nacional, no tuvo secretos en sus lanzamientos. Jorge Cantú comentó que era cuestión de estar preparado mentalmente para la bola de nudillos y de atacarla desde el principio. Los tricolores siguieron el plan al pie de la letra. Madrugaron a Dickey con sencillo de Eduardo Arredondo, doble de Ramiro Peña, elevado de sacrificio de Luis Alfonso Cruz y rola productora de Adrián González. En el cuarto episodio, “El Titán”, como en el Juego de Estrellas de 2011, ante los disparos de Cliff Lee, disparó un cañonazo entre los jardines central y derecho que superó los 407 pies, para llevar al plato al “Cochito”. Dickey quedó sacudido y desconcertado y el público vibró de emoción.
Rentería apostó por la confianza en su plantel tras la dolorosa derrota ante Italia y éste le respondió con creces. Jugando bien el “béisbol pequeño, siendo agresivo y no dejando respirar al oponente. En la quinta, “El Cochito” impulsó la quinta con elevado de sacrificio; la carrera entró en los spaics de Eduardo Arredondo, quien después de ser suspendido de la Liga Mexicana por no firmar contrato está jugando un béisbol inspirado. Los pupilos de Torre, quien en este estadio sufrió una de las derrotas más dolorosas de su carrera, con los Yanquis de Nueva York, en el séptimo partido de la Serie Mundial de 2001, nunca pudieron meterse en el encuentro; en ningún momento mostraron la intensidad de México y otros países; parecía un juego más del “spring training”. Rentería jugó a ganar al usar a sus dos mejores abridores, Yovani Gallardo y Luis Alonso Mendoza, mientras que Torre daba la impresión de que estaba dirigiendo en pretemporada, colocando a relevos cortos a la mitad del desafío.
México exhibió a las estrellas estadounidenses de Grandes Ligas y les mostró la seriedad, energía y pasión con las que se deben afrontar este tipo de competencias. El pítcheo nacional estuvo en plan grande, en especial Gallardo y Mendoza, que se combinaron para permitir una carrera en cinco episodios y un tercio. En total recetaron siete anestesias, cuatro de ellas de Yovani, quien fue ampliamente superior a Dickey, en el duelo de dos de los mejores serpentineros de la Liga Nacional. El michoacano se apoyó en su vasto repertorio para mantener a raya a los cañones estadounidenses; abrió con ponche a Jimmy Rollins y le sirvió chocolate a Brandon Phillips, antes de darle base a su compañero cervecero Ryan Braun para poner fin a su noche con tres episodios y un tercio y 49 lanzamientos, 28 de ellos straics.
El “cielito lindo” en las tribunas fue el colofón perfecto a una noche redonda e histórica para la selección mexicana, que ligó su segunda victoria ante Estados Unidos, luego de la derrota que le propinó en los Panamericanos de 2011.
Oliver Pérez, José Cobos (dominó al jonronero Giancarlo Stanton en una situación comprometida), Oscar Villarreal y Fernando Salas prepararon el camino para Sergio Romo, quien de nuevo se llevó una gran ovación.
Y el derecho campeón de la Serie Mundial ahora sí respondió.
Sí, fue una noche perfecta. En la que los astros mexicanos brillaron más que los estadounidenses en el desierto de Arizona, tierra que alguna vez perteneció a nuestro país.- Antonio Bargas, enviado especial
