México se alista para su debut, contra viento y marea

Por ANTONIO BARGAS CICERO 

 

 

PHOENIX, Arizona.- “Hubiera sido un gran honor representar a México, pero también es tremendo poder jugar para Estados Unidos, es el país donde nací y crecí”, David Hernández, relevista de los Cascabeles de Arizona y de la selección estadounidense.

 

La tercera edición del Clásico Mundial de Béisbol, que calienta motores en esta pintoresca ciudad de nopales, rodeada de cerros, que hace recordar a cada rato a México, llegó a primera base con un sólido jit. Llenos en Taiwán para ver a la selección local; una inesperada lechada de Holanda al subcampeón Corea del Sur, lo que indica que este puede ser otro torneo parejo e impredecible, y a una selección de Brasil, que bajo el mando del inmortal Barry Larkin le peleó al tú por tú a Japón y Cuba, confirmando que es una nación en ascenso en el “rey de los deportes”.

 

Lamentablemente un asunto extradeportivo empañó los primeros días de competencia.

 

Es inadmisible, ridículo, que un jugador pueda cambiar de país tan fácil como uno se cambia de camiseta día a día.

 

Eso fue lo que ocurrió con Hernández, el joven derecho californiano que es uno de los mejores preparadores en las Grandes Ligas. Después de aparecer en el róster provisional de la selección mexicana y de mantenerse ahí incluso hasta que se dieron a conocer las listas definitivas, a Hernández se le notificó que era inelegible para el Tricolor, casi al mismo tiempo que Estados Unidos, que debuta este viernes contra los mexicanos, se quedaba sin una de sus cartas fuertes en el bulpén: Chris Pérez, cerrador estelar de Cleveland. Aprovechando el reglamento del torneo que organizan las Ligas Mayores, el equipo que dirige Joe Torre enseguida reclutó al bombero, un movimiento que deja un muy mal sabor de boca, por la manera y momento en que se da.

 

Quizá ni los papás ni los abuelos  de Hernández nacieron en México, y por eso, por reglamento, no podrá defender los colores rojo, blanco y verde. Pero esta situación nunca se debió presentar. Primero,la Federación Mexicana, que insultó ala Liga Mexicanay armó un problema para armar al conjunto nacional, no hizo su trabajo porque no averiguó ni se preocupó lo suficiente sobre los antecedentes del pítcher y lo incluyó en el róster cuando no tenía la certeza de que podía participar con México. Una muestra más de la desorganización que hubo de las autoridades mexicanas en la planeación de este Clásico. Segundo, los encargados del Mundial tuvieron varias semanas para revisar los papeles de los elegidos por cada país, y es muy extraño que a Hernández lo hayan marginado del Tricolor unos días antes de que se cante el pléibol. Que si tardó en entregar sus papeles. Que si hubo confusión. Esto jamás debió ocurrir.

 

Si el Clásico Mundial, que se pone en marcha en el desierto de Arizona este jueves, va alcanzar su enorme potencial, una de las cosas que tienen que cambiar es la regla que permite a un pelotero irse de un país a otro. Esto no es una liga profesional, es un torneo internacional, en el que los jugadores tienen un país, no dos o tres. Si hay seriedad, no se debe permitir una situación como la de Hernández o la de Alex Rodríguez, quien jugó en 2006 para Estados Unidos y luego lo iba a hacer con República Dominicana. En este caso, lo correcto hubiera sido multar ala Federación Mexicanapor tener en su lista a alguien inelegible e inhabilitar a Hernández para este torneo.

 

Este lío me recordó las palabras de Juan José Pacho, gerente deportivo de los Leones de Yucatán, en referencia a la falta de elementos de Liga Mexicana en el róster: “Me parece que un jugador nacido en México va a sentir más la camiseta nacional que alguien que ni siquiera habla español (como Hernández)”. Esto no es una crítica a jugadores de origen mexicano en la selección; hay jugadores como Sergio Romo, Efrén Navarro y Gil Velázquez que están comprometidos al 100% con el país. Hernández no lo está y por eso hay que tener mucho cuidado en el proceso de selección para futuras ediciones. Se requiere a un comité de selecciones de ligas profesionales para hacer bien las cosas.

 

También es urgente para 2017 modificar mecanismos para que los países compitan con lo mejor que tienen y no lleguen parchados en su mayoría, como ahora, por la infinidad de trabas que ponen los equipos de Grandes Ligas. Es inaudito que las propias Ligas Mayores bloqueen su propio torneo, que es muy atractivo, con la presencia de tantas figuras. No hay una fecha ideal para el Clásico, como Torre lo dijo recientemente, pero una propuesta interesante es que las dos primeras rondas se lleven al cabo durante el entrenamiento de primavera y las semifinales y final durante la pausa del Juego de Estrellas, cuando los peloteros están en plenitud físicamente y otros jugadores que no pudieron participar en las dos primeras fases se puedan incorporar a sus selecciones nacionales. Imagínense a Jaime García, Jorge dela Rosa, Joakim Soria y Miguel González uniéndose al Tricolor para una semifinal.




Volver arriba