Los Leones: un equipo con obligaciones de un aspirante al trono

No han saltado siquiera a su primera práctica de pretemporada y ya muchos los ven en las finales.

Eso normalmente es lo que debe esperarse de un equipo que, como los Leones de Yucatán, se armaron con todo de cara a una temporada que se antoja interesante en 2014 en la Liga Mexicana de Béisbol.

Los llamados expertos, y otros que no lo son, pero hablan como tales, señalan como favorito al título al trabuco armado por los hermanos Juan José y Erick Arellano Hernández, decididos a darles nueva imagen, nuevos aires, y también crear nuevos ídolos, para la afición yucateca.

El equipo en sí llama poderosamente la atención… desde quienes se fueron, hasta quienes llegaron.

Se cerró una página con historia memorable. La generación dorada creada por don Gustavo Ricalde Durán y, literal, desperdiciada por Gustavo Ricalde Puerto, llegó a su fin. Tristemente no fue con el broche de oro que todos esperaban.

Murió el rey de 2006, pues quedaban Luis Borges, Oscar Rivera y Said Gutiérrez de aquel equipo que izó el banderín en la histórica campaña.

Pero, levanta la cara, amigo aficionado. Es hora de comenzar a escribir otra página que, por el talento que nos están trayendo los nuevos propietarios, puede ser tan gloriosa como las vividas en años recientes, de 2005 en adelante.

Vemos una rotación que no le pide nada a las mejores de tiempos recientes, con Wálter Silva, Jonathan Castellanos y Omar Espinoza a la cabeza; un bulpén de renombre, con Héctor “Choco” Navarro como eje del relevo largo, y, para el final, los dominicanos Jailén Peguero y Ricardo Gómez, dos tipos que brillaron intensamente antes de ser adheridos al roster de la edición 2013 de los Leones.

En los jardines, hay para presumir, con René Reyes y Luis Fonseca, dos de los mejores importados que han llegado a la pelota mexicana a últimas fechas, además de Iván Araujo, quien batea en el Kukulcán como si fuera el patio de su casa.

Hay goteras en la receptoría, pero la directiva tiene puestas muchas esperanzas en el pronto establecimiento de un jovencito llamado Carlos Mendívil, quien esta vez tendrá respaldo de un viejo zorro como Héctor Páez.

Habrá nueva luz en el Kukulcán, igual que mejores instalaciones sanitarias y algunas otras cosas nuevas. Hay expectación, para muchos aún con cierta incertidumbre, claro.

Los hermanos Arellano, nos han dicho hasta el cansancio, no se llevarán al equipo. Dicen que “primero nos vamos nosotros, antes que los Leones”. Se dicen comprometidos a mantener la franquicia en la plaza. Al tiempo…

A partir de hoy, se escribe una página más de los Leones. A más de dos mil kilómetros de distancia, en Mazatlán, se abre una vez más el famoso “campo de los sueños”, como le llaman muchos a la pretemporada.

No diré que “cruzaré los dedos” para que todo salga bien. Mejor esperaré, creo que todos lo haremos, a que los peloteros hagan su parte y devuelvan a Yucatán el espíritu ganador que ha caracterizado a los Leones del primero al último de sus 60 años de existencia. Material humano tendrá de sobra Matías Carrillo para hacer de los Leones un club ganador.

Si llegan a la meta propuesta, será un gran éxito para los Arellano. Si no se dan las cosas, lo que esperamos es que tomen las decisiones correctas para enderezar el camino en el momento preciso.

El intento de hacer algo nuevo, en lo personal, me deja contento. Se ve el esfuerzo, algo que se había perdido desde que comenzó la famosa curva del descenso a mediados de la temporada 2008.

Borrón y cuenta nueva.- Gaspar Silveira




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