Tina Maze se autoproclama zarina

 

Adrian R. Huber

KRÁSNAYA POLIANA (EFE).- La eslovena Tina Maze, que ya había ganado el título de descenso -compartido con la suiza Dominique Gisin-, se confirmó entre las más grandes de la historia del esquí alpino al lograr su segundo oro en los Juegos de Sochi, en el gigante disputado hoy, martes, en la pista de Krásnaya Poliana.

Tras efectuar toda una declaración de principios en la primera manga, que dominó con absoluta claridad, la eslovena se impuso sobre la austriaca Anna Fenninger, que hoy también optaba a un segundo oro -después del que capturó en el supergigante-, en una prueba en la que la alemana Viktoria Rebensburg, campeona olímpica de la disciplina hace cuatro años, en Vancouver (Canadá), completó un podio de lujo.

Maze, de 30 años, que la pasada semana se había convertido en la primera campeona olímpica de toda la historia de su país, al firmar el primer empate en Juegos en una prueba de esquí alpino junto a la helvética Gisin; no parecía a gusto, por el hecho de haber tenido que compartir título. El único que le faltaba.

Así que, liberada de cualquier tipo de presión y con la voracidad que siempre la caracterizó dio un paso más en su carrera y capturó un nuevo título. Esta vez para ella sola.

La progresión de la bella Tina ha sido lenta, pero segura. Antes de su definitiva eclosión, también escalonada, durante estos últimos cuatro años.

Logró su primera victoria hace más de once, en Sölden (Austria). Pero la tuvo que compartir. Y no con una, sino con dos. En octubre de 2002 subió a lo más alto del podio en el Tirol junto a la noruega Andrine Flemmen y la austriaca Nicole Hosp. Las tres habían marcado ese día idéntico crono en el gigante. La primera disciplina en la que empezó a brillar la campeona de Slovenj Gradec.

Que compartió primeros entrenamientos con la andaluza María José Rienda, la española con más triunfos (seis) en la Copa del Mundo. Una competición que a Maze se le metió entre ceja y ceja ganar. Y que acabaría ganando, y a lo grande, la temporada pasada, después de haber acabado sexta, cuarta, tercera y segunda las cuatro campañas anteriores.

Fue el curso pasado cuando la eslovena pulverizó todas las marcas. No sólo se convirtió en la quinta mujer de la historia, después de la austriaca Petra Kronberger, las suecas Pernilla Wiberg y Anja Paerson, la croata Janica Kostelic y la estadounidense Lindsey Vonn, en ganar en todas las disciplinas del esquí alpino. También unió su nombre al de Kronberger y Kostelic, únicas que lo habían logrado en una misma temporada.

Maze estuvo a un paso de ganar todas las Copas en juego y entre los numerosos récords que batió, destaca el de puntuación absoluta de toda una eminencia como el austriaco Hermann Maier, que el año 2000 había sumado 2.000 puntos. Tina mejoró en 414 la plusmarca del irrepetible “Herminator”.

Antes de alcanzar la cima, tuvo que superar no pocas vicisitudes. Fue poco a poco, mejorando en gigante, disciplina en la que lleva trece de sus 23 victorias en Copa del Mundo y en la que ganó su primera medalla importante, la de plata en los Mundiales de Val d’Isere (Francia), en 2009. El siguiente paso era un título mundial, que firmó dos años después, en Garmisch (Alemania), donde ganó plata en la supercombinada.

Porque en Vancouver ya le había puesto el sello al asunto de la medalla olímpica. En Whistler ganó dos. De plata. Y tras brillar en la Copa del Mundo, el curso pasado aprovechó el tirón y en los Mundiales de Schladming (Austria) logró el título de supergigante y se metió en el bolsillo otras dos platas- en eslalon y combinada.

Sólo le faltaba el oro olímpico, así que Tina se puso a preparar una nueva oposición. Y la sacó en Rusia. Donde se salió del mapa.

No conforme con el título compartido en descenso, hoy dio otro salto cualitativo al logró un segundo oro. Administrando con gran cabeza la ventaja obtenida en la primera manga, le bastó el undécimo tiempo en la segunda para volver a gritar de alegría entre el aguanieve de la pista caucásica.

En una prueba en la que la sueca Jesicca Lindell-Vikarby, segunda tras el primer acto, perdió cinco posiciones tras el segundo, dominado por Rebensburg, que ascendió tres puestos para colocar en su vitrina la medalla de bronce de hoy junto a la de oro de Vancouver.

La italiana Nadia Fanchini, tercera al principio, se quedó con el puesto que no quiere nadie, el cuarto; mientras que la estadounidense Mikaela Shiffrin, favorita para el eslalon, mantuvo el quinto puesto inicial tras la bajada decisiva.

Maze, que esta temporada fue entrenada por el italiano Valter Ronconi y que lo hace desde el pasado mes a las órdenes del suizo Mauro Pini -ambos fueron técnicos de Rienda- no se dejó importunar por lo que sucedía por debajo de la línea que había trazado. La fecha estaba señalada. Tina quería otra más. Maze se autoproclamó zarina.

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