Aterrizaje conmovedor para Brasil

Latinoamericanos protagonizan una emotiva jornada

Una emotiva Joselane Santos, ayer durante las eliminatorias de la modalidad aerial del esquí de estilo libre

KRASNAYA POLYANA, Rusia (AP).- Joselane Santos ya había empezado a llorar antes que su puntaje fuera mostrado en el gigantesco tablero electrónico, ayer durante las eliminatorias de la modalidad aerial del esquí de estilo libre.

La brasileña tampoco paró de llorar cuando salió el 48.17, por lejos la peor puntuación de las 22 participantes.

No es que estaba desilusionada. Las lágrimas eran por su amiga y compañera de equipo Lais Souza, que el mes pasado quedó paralizada tras sufrir graves daños en la columna. “Estaba muy conmovida”, dijo Joselane. “Esto se lo quiere dedicar a mi amiga que se lesionó antes de venir acá”.

Hace un año, Joselane era una gimnasta artística que buscaba un nuevo rumbo en su carrera deportiva. Ayer se convirtió en una de las participantes más peculiares de Sochi: la primera esquiadora de estilo libre procedente de Brasil en una cita olímpica.

La brasileña de 29 años dijo que fue “seleccionada” por los dirigentes deportivos de su país para cumplir la transición de gimnasia al aerial, que es una prueba en la que hay deslizarse por una colina y luego hacer una serie de giros y piruetas.No fue hasta mediados del año pasado cuando Joselane esquió por primera vez en la nieve, cuando se mudó a Canadá para entrenar. Las competidores pueden escoger entre seis saltos, todos con diversas alturas. Santos optó por la más baja, una que ni siquiera tenía el número “1″ al lado.Joselane se limitó a ejecutar un par de maniobras sencillas. No le dio pena mientras se despedía del sitio de competencias agitando una bandera brasileño.El país anfitrión de los Juegos Olímpicos de Verano en 2016 mandó una delegación de 13 atletas a Rusia, su mayor número para una cita de invierno.Joselane insistió que su objetivo próximo en competir en los Juegos de 2018 en Corea del Sur.

OTRA NOTA EMOTIVA en Sochi fue protagonizada ayer por el peruano Roberto Carcelén. El atleta limeño, de 43 años, que se había propuesto terminar la carrera de 15 km de esquí de fondo de los Juegos de Sochi 2014, pese a tener dos costillas rotas, en la prueba en la que se retiraba del deporte, cumplió su objetivo.

Carcelén, quien residente en Seattle, Estados Unidos y pensaba hacer la prueba en unas dos horas, debido a los dolores, consiguió su objetivo con un tiempo mejor de los esperado al terminar la carrera en 1 hora, 6 minutos, 28 segundos y 9 décimas, ocupando el último puesto, el 87. Dario Cologna, el suizo que conquistó el oro, y Dachhiri Sherpa, el nepalí que entró penúltimo, le esperaron en la meta para darle un abrazo.




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