Tarde de ensueño: Los Venados, campeones de 1998

Efraín Lugo Ricalde pasea el trofeo de los Venados campeones

Miguel Palma Zapata (*)

Ayer, 20 de diciembre, se cumplieron 15 años de la coronación de los Venados de Yucatán, primera de un equipo local en el fútbol profesional.

Fueron poco más de cinco meses de trabajo, de los cuales los primeros estuvieron marcados por el suspenso y la discordia.
Por fortuna, las últimas tres semanas fueron de ensueño y se culminaron con la conquista del primer título para Yucatán en su historia en el balompié profesional.

Enrique López Zarza fue el encargado de conducir esa nave y lo hizo con gran acierto. No sólo logró construir un equipo sólido, sino que además desplegó un fútbol espectacular y ofensivo, que tuvo como principales atacantes a José Luis Malibrán y el yucateco Miguel Salcedo, con el veterano Porfirio Jiménez como “cerebro” en la mediacancha y Héctor Quintero Morones aportando seguridad en la portería.

Buena parte de ese mérito tuvo como cimiento a don Efraín Lugo Ricalde, quien no escatimó esfuerzos e incluso vio disminuir gran parte de su fortuna en aras de armar un equipo de respeto, que combinó algunos nombres de jugadores de cartel con otros menos conocidos.

La bola de nieve de la esperanza creció conforme avanzó el campeonato, la emoción aumentó en la liguilla y las ilusiones se convirtieron en sólidas expectativas cuando los Venados despacharon con toda propiedad en las semifinales a los Tiburones Rojos del Veracruz, que eran dirigidos por el uruguayo Jorge “Turco” Aude y que contaban con el fallecido argentino Pablo Hernán Gómez, quien estaba en el principio de su fugaz y ascendente carrera que lo llevó después a Pachuca.

Arponeados los Tiburones, llegó la hora de la final, ante el Chivas Tijuana. Fue una semana en la que en Yucatán no se habló mas que de fútbol. Que si los fronterizos iban a ser reforzados por elementos del Guadalajara, que si los Venados eran invencibles en casa, que si el arbitraje iba a favorecer a los rojiblancos, como en 1989 cuando Arturo Brizio Cárter acuchilló a los ciervos en el Olímpico.

Lo cierto es que, a pesar de que el Tijuana fue reforzado por el “carnet único” Héctor “Pirata” Castro y contaba con el luego legendario Carlos Salcido, los Venados fueron invencibles en casa (no perdieron ningún partido en toda la temporada) y el árbitro León Padró Borja tuvo un trabajo inobjetable.

Yucatán fue dominante en la liguilla: sus víctimas fueron los Correcaminos (2-2 global), el Veracruz (3-1) y Chivas Tijuana (1-0). Bien lo dijo el defensa central Ricardo Moreno: “Es un campeonato conseguido por un gran grupo de seres humanos”.

Quién diría que el comienzo de esta aventura fue muy amargo, con una lucha entre David Lago Ancona y Efraín Lugo por la propiedad de la franquicia. Cada uno armó su equipo y realizó su pretemporada. Mientras el “Turco” Aude ensayaba en el Olímpico con el equipo de Lago, López Zarza hacía lo propio en la metrópoli con el plantel que el promotor José García afinaba para Lugo.

El rompimiento llegó hasta las oficinas de la FMF, donde ese organismo determinó nombrar presidente y dueño del club a Lugo. De ahí en adelante, coser y cantar.— Mérida, Yucatán




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